Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 1 Mayo, 2014

Para mantener vigencia a mediano plazo las decisiones del PLN deben ser duras y determinantes, llenas de credibilidad


PLN: marca devaluada    

Por diversas razones el Partido Liberación Nacional se encuentra en una de las posiciones más complicadas de su historia política, que le obliga a una pronta reflexión que provoque un punto de inflexión para potencializarse de nuevo como una real y novedosa alternativa política y electoral en nuestro país.
Su problema mayor es el rapto de que es víctima por un grupo de pseudopolíticos que no representan las calidades y cualidades de sus líderes de antaño. La reelección del ex Presidente Óscar Arias en 2006 disimuló esa “enfermedad”, más cuando su buen gobierno produjo la reelección del PLN en 2010. Empero, estas victorias no fueron suficientes para evitarle a la agrupación la realidad que reapareció en las elecciones 2014, en las que evidenció una extraña confusión ideológica que lo llevó a ser un partido más de antaño que de futuro, un partido que involuciona en vez de evolucionar. Con un candidato débil que acentuó la crisis y a la fecha sin méritos quiere seguir de “líder”.
El PLN no solamente requiere reingeniería en su estructura y organización, también está obligado a una reinterpretación novedosa de la realidad nacional. Es un partido que esta “muriendo desde adentro” y que deberá hacer los cambios desde afuera, promoviendo la novedad de figuras políticamente sanas y con atestados profesionales que le den un aire de frescura.
Lo cual se dificulta cuando son los mismos de “adentro” los que quieren promover el cambio, obviando sus responsabilidades, algo imposible y de poca credibilidad.
Su Directorio Político debe mostrarse crítico, valiente y apegado a la honorabilidad. Los errores de individuos no deben ser asumidos por la institución, tampoco la culpa de actos personales que enloden al PLN.
El discurso de sus opositores le carga la corrupción a la institución, quieren hacerla madre de una cleptocracia que fue creada por pseudopolíticos y son estos quienes deberían asumir la responsabilidad de sus actos.
El Directorio Político del PLN debe tener la hombría —aquí sí de adentro para fuera— de hacer una auditoría interna de todos los recursos que se dilapidaron en una campaña torpe, atropellada y con lluvia de recurso; en la cual quede claro no solamente el uso y la inversión que se hizo de los recursos públicos, sino también el uso de las donaciones que recibió ese partido y su candidato cuando en algún momento fueron percibidos como triunfadores.
Para mantener vigencia a mediano plazo las decisiones del PLN deben ser duras y determinantes, llenas de credibilidad ante la ciudadanía, no escondiendo “debajo de la alfombra” los asuntos que tanto daño le hacen a la institución.
Es esta la única forma de reencontrarse con sus adeptos y de buscar nuevos seguidores, de lo contrario tan solo hará más larga la crisis que lo tiene en su tamaño histórico más pequeño.
No hay mejor espacio para cambiar y reflexionar que una dura y vergonzosa derrota. Algunos quieren disimularla, que nada pasó, por eso a la fecha la frase del Nobel de Literatura José Saramago se le podría aplicar al PLN: “Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”.

Claudio Alpízar Otoya
Politólogo