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Sábado 14 Enero, 2012

Pesadilla y beneficio

Lo que nos sucedió a mí y a mi familia en la madrugada del pasado miércoles 11 de enero es difícil de describir, de comprender, pero sobre todo de olvidar.
Catorce balazos a la casa, en medio de la noche, a una familia que jamás había tenido un incidente siquiera parecido, fue una verdadera pesadilla: la muerte tocando a tu puerta.

No obstante, siempre he creído que todo en esta vida, por más malo que parezca, tiene su aspecto positivo.
Positivo es que esto debe ser motivo para que nuestras autoridades entiendan que en Costa Rica un grupo de delincuentes se da el lujo de cerrar una calle por sus dos entradas y bajarse y descargar sus armas contra una vivienda, sobre la que existe un alto porcentaje de posibilidades de que haya sido la equivocada.
Positivo es que debido a casos como este, las autoridades judiciales comprendan que quienes lo hicieron, no tienen el más mínimo temor ni respeto por la justicia costarricense, ni sus penas, porque saben que el porcentaje de impunidad les favorece.
Positivo es saber que los jerarcas de Seguridad se concientizaron de que el tiempo de respuesta a lo sucedido fue casi de una hora, lo cual resulta inadmisible, no solo en el sentido de protección a los perjudicados, sino también en el de cualquier intento de captura a los agresores.
Positivo es saber, para quienes dirigen el programa de Seguridad Comunitaria, que tomen en cuenta que ante un hecho de esta índole, la gente se aterroriza y en toda esa madrugada tan desagradable para mi familia, nadie sonó la alarma, ni siquiera se asomó, aunque todos se dieron cuenta. Los entiendo, el pánico provoca eso.
Positivo es saber que uno tiene tantos compañeros, amigos, colegas y hasta grupos e instituciones que se solidarizan y brindan apoyo en un momento como este, y te hacen sentir acompañado.
Agradezco al Director de LA REPUBLICA, Luis Alberto Muñoz, el destaque en portada y el acertado enfoque que le dio a lo sucedido, como parte de una situación mucho mayor, más grave y peligrosa. Asimismo a los medios de comunicación, a las instituciones, grupos y al Colegio de Periodistas, que le dieron seguimiento a un hecho tan delicado.
A los que ni se tomaron la molestia de mencionarlo, los entiendo, para estos faltó el elemento primordial de la noticia: el muerto.

Luis Rojas