Pérez Molina salpicado en juicio por genocidio
No voy a permitir comentarios sobre esto, ha dicho el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, al ser relacionado con el juicio sobre genocidio. Archivo/La República
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Pérez Molina salpicado en juicio por genocidio

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, ha optado por el silencio tras verse salpicado en el juicio que por genocidio y crímenes de guerra se celebra en Guatemala contra el general golpista José Efraín Ríos Montt y su antiguo jefe de Inteligencia, José Rodríguez.
"No voy a emitir comentarios sobre eso", "es un circo", dijo el mandatario hoy a los periodistas que insistentes le pidieron una reacción sobre las acusaciones que le hiciera el jueves un antiguo colaborador del Ejército que lo implicó en las matanzas de indígenas ixiles en la década de 1980.
"El juicio se está haciendo contra dos personas, no contra mí, por eso no voy a emitir opinión", fueron apenas las palabras que los reporteros lograron sacar a Pérez Molina.
Antes, el secretario general de la Presidencia, Gustavo Martínez, había reclamado a la Fiscalía por considerar que cometió un "error garrafal" al haber permitido que en el juicio por genocidio declarara Hugo Ramiro Leonardo Reyes, un antiguo mecánico del Ejército quien implicó al mandatario en la violenta represión militar que padecieron los indígenas ixiles.
La Fiscalía, dijo Martínez, permitió que "una persona declare contra un tercero que no ha sido citado, escuchado y vencido en juicio".
"Quisiera pedirle a las autoridades pertinentes que si existen responsables, que se les abra juicio por haber vulnerado los derechos de una persona que no tiene juicio", agregó el funcionario.
Leonardo Reyes, quien es testigo protegido de la Fiscalía, compareció el jueves ante el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, donde se lleva a cabo el juicio, por medio de una videoconferencia para resguardar su seguridad.
En su testimonio, el excolaborador del Ejército aseguró haber observado cómo el general Pérez Molina, bajo el nombre de Tito Arias, ordenó a sus subalternos asesinatos, saqueos y torturas de indígenas ixiles entre 1982 y 1983.
El mandatario, un general retirado que durante la guerra interna de 36 años que vivió Guatemala (1960-1996) combatió a las fuerzas insurgentes, fue comandante de un destacamento militar ubicado en el municipio de Nebaj, en el noroccidental departamento de Quiché, entre julio de 1982 a marzo de 1983.
"Los militares, los soldados, a órdenes del mayor Tito Arias, conocido como Otto Pérez Molina, coordinaban la quema y el saqueo de la gente", declaró ante el tribunal Leonardo Reyes, quien estuvo destacado en la misma sede militar a partir de septiembre de 1982.
Pérez Molina no respondió a las preguntas de los reporteros sobre si durante la guerra utilizó el pseudónimo de Tito Arias, pero según diversas fuentes documentales y periodísticas, así fue conocido dentro de las filas castrenses.
Incluso, así se refirió a él frente a los periodistas en varias ocasiones durante la campaña electoral de 2011, su esposa Rosa Leal de Pérez.
Arturo Aguilar, secretario privado de la Fiscalía General, en declaraciones a una emisora local, aseguró que las afirmaciones del testigo fueron espontáneas y rechazó que hubiese planificación o conocimiento previo de las mismas.
"Para nosotros fue algo que no se esperaba y no se preparó de ninguna forma", aseguró Aguilar, quien agregó que no existe intención de la Fiscalía de emprender acciones legales en contra del mandatario a partir del señalamiento en su contra.
La principal preocupación de la Fiscalía, explicó, es llevar a cabo el juicio por genocidio y crímenes de guerra en contra de Ríos Montt y Rodríguez, que son los únicos imputados en este momento.

Guatemala/EFE

 

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