Pacto de la OPEP es un paso hacia un mercado estable
La OPEP anunció el primer acuerdo de recorte de la producción de crudo, que disminuirá la explotación total en 1,2 millones de barriles al día hasta los 32,5 millones de barriles, a partir del 1° de enero. Bloomberg/La República
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Una cosa queda clara del acuerdo que selló la OPEP la semana pasada para reducir la producción: los líderes del cartel están cambiando su postura para hacer frente a las nuevas realidades estructurales del mercado, las cuales han mermado los ingresos colectivos del grupo en más de la mitad durante los dos últimos años.

No obstante, el éxito dependerá de cómo gestionen ciertos problemas ya conocidos. Y el resultado inicial más realista es un mercado centrado en una banda de precios.
Tras unas prolongadas negociaciones, la OPEP anunció el primer acuerdo de recorte de la producción, que disminuirá la explotación total en 1,2 millones de barriles al día hasta los 32,5 millones de barriles, a partir del 1° de enero.


Para llegar ahí, tres miembros del club acordaron asumir más del 60% de los recortes totales: Arabia Saudí reducirá su producción en 486 mil barriles diarios, los Emiratos Árabes Unidos en 139 mil y Kuwait en 131 mil.
A primera vista, la medida podría parecer un regreso a una postura que la OPEP ha mantenido durante décadas en la que Arabia Saudí, junto con sus aliados más cercanos del Consejo de Cooperación del Golfo, desempeñan el papel de productores decisivos.
El club de la OPEP, liderado por Arabia Saudí, abandonó esta práctica en noviembre de 2014 basándose en la previsión de que el resultado más probable sería una costosa pérdida de cuota de mercado para un grupo compuesto por miembros de la OPEP que no cumplen con sus compromisos, productores no pertenecientes a la OPEP y, sobre todo, productores de crudo no tradicionales (principalmente de shale).
Sin embargo, esta vez, la OPEP ha incluido tres elementos notables con el objetivo de adaptar la reducción de la producción a las realidades actuales del mercado de crudo.
En primer lugar, los productores no pertenecientes a la OPEP se sumarán a estas medidas con un recorte diario de 60 mil barriles.
Si bien aún han de concretarse los detalles en los próximos días, este elemento está anclado en el compromiso aceptado por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, de asumir cerca de la mitad del total.
En segundo lugar, en lo que se refiere a las cuotas dentro de la OPEP, el cartel ha adoptado una postura inusualmente distinta. Algunos miembros que están inmersos en conflictos, como Libia y Nigeria, han quedado excluidos explícitamente del acuerdo.
Irán ha eludido los recortes mientras continúa normalizando su nivel de producción tras el levantamiento de las sanciones. Y la condición de miembro de la OPEP de Indonesia, según se ha informado, ha sido suspendida.
En tercer lugar, para hacer más transparente y predecible la influencia de Irak en el mercado —un miembro particularmente volátil que ha ascendido a los escalafones más altos entre los productores de la OPEP—, las autoridades del país han acordado una reducción de 210 mil barriles al día.
La OPEP espera que estas medidas sirvan para afianzar una solución intermedia viable entre la cuestionada postura tradicional y un abandono total de los límites a la producción y del papel de los productores decisivos.
Esta apuesta rendirá frutos si tanto la OPEP como los productores no pertenecientes al club asumen una mayor disciplina y compromiso con sus obligaciones, tras haber sido castigados por la drástica caída de los ingresos y las reservas internacionales. Además, el acuerdo debe ser respaldado por unas medidas de control y de verificación más sólidas y rápidas.


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