Otro tipo de Brexit se genera a 1.600 kilómetros de Londres
Suecia posee su propia incertidumbre económica bajo la forma de una política de tasa de interés negativa que ha activado una burbuja inmobiliaria y exprimido a los ahorradores. Brexit fue un duro golpe para la comunidad europea. Bloomberg/La Repúblic
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El administrador de fondos sueco se deshizo de todos sus activos británicos semanas antes de que el Reino Unido votara por abandonar la Unión Europea y aún sigue alejándose del país.

Tal precaución es comprensible, pero parece ser excesivamente conservadora tras observar el repunte de las acciones británicas después del referéndum, cuando la caída de la libra esterlina impulsó a las empresas a obtener mayores beneficios provenientes en gran parte de sus ingresos del extranjero.
La buena noticia es que existe otro mercado que comparte muchas de estas características: Suecia.


Las preocupaciones sobre un difícil Brexit han influido en la libra, mientras el compromiso del Riksbank de mantener bajas las tasas de interés por más tiempo afectó a la corona sueca. En ambos casos, no obstante, el mercado accionario ve motivos para celebrar.
Es una apuesta directa y similar en cierto modo. El índice FTSE 100 cuenta con muchas empresas que generan gran parte de sus ingresos en el extranjero, desde mineras como Rio Tinto a especialistas en tecnología como Smiths Group.
El índice OMX-30 también procede de forma similar, desde el minorista Hennes & Mauritz al grupo industrial Atlas Copco. Una divisa más débil no será la panacea para todos los males —los problemas del fabricante de equipos de telecomunicaciones Ericsson van más allá del tipo de cambio— pero los analistas opinan que ofrecerá un impulso para los ingresos.
Aun así, aquí hay un mensaje sobre los muy diversos tipos de incertidumbre que los inversores están dispuestos a soportar.
Claramente, a Carnegie no le gusta la incógnita política de un Reino Unido que corta los vínculos con su mayor socio comercial. Pero no está solo: una encuesta de agosto aplicada a 83 administradoras de fondos calificó al Brexit y a un posible rompimiento con la UE como la mayor amenaza para las carteras de los inversores.
No obstante, Suecia posee su propia incertidumbre económica bajo la forma de una política de tasa de interés negativa que ha activado una burbuja inmobiliaria y exprimido a los ahorradores. Riksbank anunció que no elevará las tasas antes del 2018 cuando muy pronto. Bill Gross advirtió que la molestia de las tasas negativas en bancos, aseguradoras y fondos de pensiones dará paso a la destrucción del capital.
De forma bastante apropiada, los escandinavos consideran la idea del Brexit con escepticismo, mientras el Reino Unido cuenta con críticos sumamente elocuentes de las tasas negativas. Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, por ejemplo, dijo que los países con tasas negativas se han equivocado.
“Por el momento, los peores temores en ambas partes aún están por materializarse. La economía del Reino Unido se ha mantenido firme y la depreciación de la libra ha ayudado a las exportaciones. Suecia está creciendo a un buen ritmo y sus bancos se mantienen entre los mejor capitalizados y más rentables en Europa; su mercado de valores concentrado le otorga un mejor control sobre los precios.
Suecia es, probablemente, la apuesta más segura en este momento, según Edmund Shing, estratega de BNP Paribas, que considera que el índice OMX superará al FTSE durante los siguientes seis meses gracias a una previsión de ganancias más estable y a mejores perspectivas de crecimiento económico.
No obstante, el pronóstico para la divisa sueca sigue muy confuso gracias a la perspectiva de las tasas de interés: la volatilidad de la corona disminuye frente a sus contrapartes del G10, incluyendo a la libra esterlina.


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