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HARVARD

Ofrezca cuidadosamente la retroalimentación negativa

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Es trabajo de un gerente ocasionalmente hacer que una empleada sea consciente de sus fallas y fracasos. Pero si no es cuidadoso, hacerlo puede ser más perjudicial que benéfico. La gente reacciona más a las críticas que a los halagos, así que antes de decirle a alguien lo que hizo mal, tome precauciones:

1- SOPESE LOS PROS Y CONTRAS Va a aportar información útil, pero también corre el riesgo de poner a su empleada de mal humor. Si un error es tan inconsecuente que su valor correctivo es bajo, tal vez tenga sentido guardarse sus comentarios.

MANTENGA EL TONO COLABORADOR Deje en claro que la empleada aún tiene su apoyo y respeto.

AYÚDELA A ADOPTAR EL ESQUEMA MENTAL ADECUADO Empiece diciendo: “Permítame hacerle algunos comentarios”. Preparar a la empleada emocionalmente para lo que está por decir podría ayudarla a que no se ponga a la defensiva.


EVITE LA COMPETENCIA NO AMIGABLE
Siempre hay uno en las oficinas. Un colega hipercompetitivo que no repara en nada para aventajar a sus compañeros. Es tentador intentar superarlo y ponerlo en su lugar, pero probablemente eso solo alimente más su ambición. Es mejor no participar en la rivalidad. Siga haciendo su mejor trabajo y espere que se lo reconozcan. Reaccione fríamente ante cualquier crítica que le lance. Si dice que su informe estuvo por debajo del nivel, por ejemplo, no muerda el anzuelo. Pregunte desapasionadamente: “¿Qué te lleva a esa conclusión?” Invite a los demás a ofrecer su opinión, especialmente si sabe que lo van a respaldar. Si no se involucra con la competencia, pronto quedará claro entre los demás que esta persona tiene algún tipo de agenda.

MANEJE A UN CLIENTE ABUSIVO
Algunos clientes son demandantes; otros son completamente maleducados. Si no tiene la posibilidad de dejar de trabajar con una persona difícil, mejor prepárese. Anticipe que su codicioso, egoísta o enojado cliente va a actuar mal, así no lo tomarán con la guardia baja. Cuando perciba que está por decir algo hiriente, dígase para sus adentros: “Aquí viene”. Luego que aseste el golpe, respire profundamente y haga una pausa hasta que se dé cuenta que no lo provocó de tal forma que perdiera la tranquilidad. Después, diga algo así como “¿Me lo podría repetir?” o “¿Realmente es en serio lo que acaba de decir?” A menudo esto basta para hacer que el cliente reflexione sobre su comportamiento y cambie de enfoque. De no ser así, al menos usted no se puso nervioso. La conversación aún así podría ser estresante, pero prepararse evita que lo tomen desprevenido.

GRUPOS DE INVESTIGACIÓN MÁS CHICOS Y HOMOGÉNEOS SON MÁS PRODUCTIVOS
Organizaciones de investigación tienden a elevar el tamaño de los equipos para traer nuevas ideas, pero un estudio de 549 grupos de investigación muestra que en equipos consistentes de gente de múltiples disciplinas, la producción por investigador informada en grupos de 13 personas fue un 42% más baja, en promedio, que la de grupos de cinco personas, dice un equipo encabezado por Jonathon N. Cummings, de la Universidad de Duke. Cuanto mayor fue la heterogeneidad disciplinaria, menos eficaz fue para los grupos aumentar su tamaño.

¿TRABAJA HASTA GANAR LO SUFICIENTE O HASTA QUE ESTÁ TAN CANSADO?
En un experimento, la gente a la que se le pagó con chocolates por optar por escuchar ruidos desagradables “ganó de más” 6,48 chocolates, en promedio: ganó 10,74 pero solo se comió 4,26 (no se les permitió llevarse nada a casa), revelando una tendencia persistente a acumular inconscientemente gratificaciones innecesarias, dice un equipo encabezado por Christopher K. Hsee, de la Universidad de Chicago. Los investigadores comparan ganar de más con comer de más: antes, la gente ganaba tan poco que estaban motivados para ganar lo más posible, pero ahora, los avances en productividad permiten que muchos ganen de más, un comportamiento cuyos efectos negativos incluyen olvidarse de los placeres, y la familia.

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