Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 14 Septiembre, 2016

Mientras la UCR se lucía, el Alajuelense anotaba

¡Qué bien jugó la Universidad de Costa Rica frente al Alajuelense!

Ese 3-0 favorable a la Liga que dictaba el resultado antes del cierre de la confrontación, no reflejaba lo visto en el desarrollo del partido.

Los celestes hallaron red hasta el minuto 76 pero esa acción en que José Mena rompe la retaguardia manuda y le permite a Víctor Gutiérrez crucificar a Patrick Pemberton, se repitió desde el inicio del juego, gracias al talento, creatividad y buen dominio del balón que presentó el equipo de Josef Miso en la mitad del campo, liderado por un Freddy Álvarez excepcional y sus escuderos Gustavo Díaz y Víctor Chavarría. Incluso Darío Delgado que trabaja más en funciones de custodio, se ilusionó mucho en ofensiva lo que permitió que las dos puntas, Rooney Mora y Víctor Gutiérrez recibieran balones con generosidad y por eso se plantaron en las narices de Patrick en muchos momentos.

El caso de Mora es singular. Este escurridizo alero derecho se crece cuando enfrenta a la Liga; con los colores del Herediano hizo estragos en la zaga eriza, antes con Carmelita y ahora vestido de celeste. Rooney fue un dolor de cabeza para Christopher Meneses y Gutiérrez, antes de fusilar a Pemberton con la primera diana tuvo tres ocasiones para poder hacer lo mismo.

Me encantó como jugó la Universidad.

Pero, como sucede en infinidad de ocasiones, mientras la Academia se lucía, Alajuelense anotaba y esto es también meritorio.

El 1-0 temprano gestado por la potencia física y malicia de Johnny Woodly y cerrado en la red por Juan de Dios Hernández, sorprendió a los mismos manudos, ayunos de este tipo de anotaciones madrugadoras durante todo el Invierno.

El 2-0 construido por José Salvatierra y perforado por el mismo Hernández llegó igual de madrugada pero del segundo tiempo. El contraataque que terminó en la red con el 3-0 fue espectacular, sobre todo el servicio de Guevara a Hernández.

Ahora…

¿Cómo se derrumba la defensa del Alajuelense tras la expulsión de un mediocampista que ni siquiera marca?

La respuesta la tiene Guilherme Farinha.

Los ingresos de Barlon Sequeira que no tocó bola y sobre todo de Jorge Claros, no ayudaron en nada a ordenar la retaguardia eriza, que se rompió en mil pedazos para permitir las dos anotaciones de los estudiantes y terminar el juego sacando agua del bote, repleto de agujeros en toda su estructura táctica.