Gaetano Pandolfo

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Miércoles 3 Agosto, 2016

José Giacone empezó a reestructurar la formación del equipo

En algunos comentarios estuvimos cuestionando las decisiones de José Giacone como técnico del Alajuelense, básicamente porque en cuatro fechas estuvo “manoseando” mucho la alineación, dándoles a varios de sus jugadores como Mauricio Montero, Diego Madrigal, Jonathan Sibaja, Pablo Gabas, Lucas Gómez y Johnny Woodly, entre otros, la oportunidad de jugar solo ratitos.
Escuché luego las declaraciones de su asistente Omar Royero, quien horas antes del juego contra Pérez Zeledón, le pidió a la afición rojinegra tener paciencia, mientras don José armaba el rompecabezas y buscaba su formación ideal.


Cuando me enteré de la formación del Alajuelense en su partido con los guerreros del sur, me dije que por primera vez en el Invierno, Giacone se apuntaba a una alineación estelar.
Un 4-4-2 con Pemberton; Salvatierra, Gutiérrez, Acosta y Meneses; Valle, Gabas, Guevara y Madrigal; Ortiz y Gómez.
Si analizamos esta formación, es fácil comprobar que fueron titulares diez jugadores del Alajuelense del Verano y solo una cara nueva del Invierno, la de Lucas Gómez. Este fue un paso adelante en el rompecabezas que construye Giacone.
Digamos que se terminaron los experimentos y eso de jugar por ratitos. Habrán notado también que a pesar de que Alajuelense iba perdiendo el juego 1-0, su director técnico no se fue de cabeza en procura de variantes emergentes que le dieran un vuelco al partido, tanto que ni siquiera agotó los cambios.
Solo entraron McDonald y Sibaja que ayudaron a que el partido diera un vuelco en su resultado y el Alajuelense sacara un triunfo dramático en La Catedral. Reconociendo que esta victoria de la Liga estuvo cargada de otros factores, incluyendo la suerte, nos parece que por vez primera en el campeonato, José Giacone pudo acomodar las piezas más adecuadas para este compromiso y que seguramente serán la base del León para lo que viene.
Reapareció Johnny Acosta; Pablo Gabas asumió rol de capitán y liderazgo; Jonathan McDonald volvió al gol y se apreció a una “vieja Liga”, mucho menos descompensada que la que jugó las primeras cuatro fechas del Invierno, donde se probaron demasiados jugadores sin ton, ni son.