Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 26 Septiembre, 2012


La organización del fútbol costarricense es un reflejo del país y el fútbol que practica la Selección Nacional es un retrato de nuestro campeonato.
Sumo ya muchos años de brindar charlas a los colegiales de todo el territorio nacional, ofreciéndoles un testimonio que se puede resumir en un solo detalle.

En 1960 recibí mi título de Bachiller de Honor del Colegio de Los Angeles, cuyas instalaciones se levantan detrás del ICE en La Sabana, y 20 años después, dormía borracho en ese mismo parque despedazado por el alcohol, con solo 37 años de edad. En mi vida fumé un cigarrillo ni consumí otra droga. Fue el alcohol, en sus diferentes envases el que me lanzó al infierno.
El consumo de la droga alcohol es dramático en los colegios; desde sétimo hasta undécimo, los estudiantes costarricenses tragan guaro en cantidades exorbitantes. Sexo libre, alcohol y consumo de otras drogas es moneda diaria en los colegios. Estudiantes ricos y pobres sucumben a la adicción.
Como testigo personal del hecho, porque conozco los casos, sufro las vivencias cuando visito los colegios, tengo contacto diario con educadoras de colegios conflictivos, que me narran las orgías de los fines de semana, sobre todo en esas fiestas que se denominan “Los Puestos”, considero que el alto consumo de alcohol de los colegiales es el principal flagelo de nuestra sociedad, al que las autoridades ponen oídos sordos o pretenden calmar con folletitos.
Prohibir las fiestas de graduación con alcohol, sería un gran paso de reflexión para los estudiantes; prohibir el consumo de alcohol en las serenatas; en la noche de las pijamas, fiestas que han derivado en tragedias para muchas familias al ver morir a sus hijos intoxicados o muertos en accidentes de tránsito y a sus hijas violadas y embarazadas, luego de que pierden el control con muchas cervezas en su interior, podrían ser medidas más cruciales que repartir un panfleto de orientación sexual que parece llegar demasiado tarde.
Este desastre nacional en la secundaria, se repite en el fútbol, sobre todo cuando dirigentes responsables, honestos y educados, tienen que vérselas para solucionar problemas globales, con ciertos personajes irresponsables, camaleónicos, mal educados y algunos adictos a la droga alcohol, con los que resulta imposible ponerse de acuerdo.
Enfrentar a pachucos en asuntos de fondo y serios no es cajeta; hay que hartarse de tolerancia y paciencia.

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