Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 27 Abril, 2012


Como periodista deportivo, el tema prioritario desde que empecé a escribir sobre la conveniencia para todos los equipos con posibilidades de clasificarse, de acomodarse a ciertos resultados y sedes alternas, era desnudar el desacierto más grande que se ha aprobado sobre las normas de cómo jugar el campeonato, cuando los representantes de los clubes aprobaron jugar las fechas finales y decisivas a diferentes días y horas.
El campeonato mayor de fútbol se ensució y esto lo escribimos varias fechas atrás.

En temporadas anteriores las instancias finales se jugaban el mismo día y a la misma hora, precisamente para evitar entrar en esta polémica e intercambio de opiniones en que se metió la Nota de Tano, por atreverse a escribir y opinar de un tema complicado y muy difícil de interpretar.
Estamos claros que si más de un club que patrocinan las televisoras se programan a jugar a la misma hora, esas empresas dejan de recibir millones de colones en pautas y patrocinios. Se ha dado el caso de que un canal transmite tres partidos un mismo domingo en diferentes horarios.
Si los equipos les cortan a las televisoras dos de esos juegos y calendarizan los cinco partidos a las 11 de la mañana o todos a las tres de la tarde, se les cae el negocio a las empresas de televisión. Igual con la radio pero en muchísimo menor grado.
Por eso es que se programan los juegos a diferentes horas y días y ahí se engendra el caos y el desmadre que se ha dado en el cierre de este campeonato de invierno, donde se han presentado situaciones confusas, poca claras e idóneas para malinterpretarlas.
Como periodista deportivo me sentiría muy halagado de que a partir del próximo campeonato, se descarte programar partidos que deciden clasificaciones en horarios diferentes.
Este sería el gran triunfo de absolutamente todos mis lectores, con quienes nos hemos enfrascado en un intercambio de opiniones agresivo, frontal, polémico que personalmente creo no nos lleva a ninguna parte, porque nadie va a convencer al otro de que la razón está de su parte, pero por lo menos ayudó a que la reglamentación del próximo torneo se ajusta no a los intereses comerciales de las televisoras, sino al orden, la justicia y la razón. Si se logra, toda esta bronca entre Tano y sus lectores, que como va, no terminaría nunca, habrá valido la pena.

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