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Lunes, 10 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 24 abril, 2012



Como lo suponía y adelanté, llovió tieso y parejo a la Nota de Tano por el comentario publicado ayer.
Casi 40 opiniones en las redes, la mayoría contrarias a mi posición, entre las que destacan este par de joyitas, desde luego anónimas.
“Tano, su comentario es el de un fanático de cantina, ruboriza a la prensa deportiva y al periodismo en general de este país. Qué poca altura. ¿Dónde quedan los principios éticos de un supuesto ‘formador’ de opinión que debe mantener respeto y ecuanimidad?”.
Otra: “Sin palabras. Vergüenza para el periodismo nacional el cobarde, fanático, irresponsable y calumnioso comentario de Pandolfo.
No es la primera vez que lanza basura sobre otros equipos cuando el suyo es incapaz de lograr algo. El periódico LA REPUBLICA debería sancionar esta bajeza que envilece a la prensa deportiva”.
Me tilda de cobarde, pero no firma.
Qué difícil polemizar o comentar con personas que escriben así.
Siempre me he sentido muy orgulloso de mi profesión y profeso uno de sus mayores mandamientos.
¡Escriba lo que sienta!
¡No mutile su pensamiento por el qué dirán!
Quienes han leído mi libro testimonial “Para Nunca Olvidar”, recordarán la larga explicación que di cuando decidí escribirlo. El artista, escritor, pintor, escultor, debe plasmar su obra aunque la crítica lo triture. Si no lo hace, pensando en el qué dirán, seguirá y morirá amargado y frustrado el resto de su vida. Pero si pinta, dibuja, si escribe y lo trituran, vivirá feliz y realizado por su obra.
Será —dijo Yolanda Oreamuno en su momento— “como echarles margaritas a los cerdos”.
El 99% de quienes adversan mi comentario se limita a calificarme de fanático liguista, dolido, agüevado, frustrado y con sal en el corazón por la eliminación de mi equipo.
Este es el argumento de fondo, lo que nos conduce a otro tema que siempre ha sido fascinante.
¿Debe un periodista deportivo cantar su color de equipo?
Quienes lo hemos hecho nos exponemos a este tipo de ataques, fáciles de rebatir dentro de una polémica decente, sin insultos, sin ataques personales, la cual estoy dispuesto a afrontar con quien sea.
El campeonato se ensució desde el momento en que las empresas de televisión, patrocinadoras y sostén económico de los clubes, exigen horarios diferentes en instancias cruciales para su propio negocio. La dirigencia lo aceptó. Esto permite el acomodamiento de resultados.

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