Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 23 Enero, 2012


Le preguntaron en La Nación a Carlos Ricardo Benavides, ministro de la Presidencia y que se dio una “vueltita” por las oficinas deportivas exactamente en los días en que se inauguraba el Estadio Nacional: ¿Por qué se empeña la Presidenta en nombrar a personas sin experiencia política (Giselle Goyenaga y William Todd) como ministros de Deportes?
Y respondió.
“Decir que hay un empeño es una expresión desafortunada. Lo que pasa es que combinar un alto perfil político con conocimiento en deporte no es fácil. No estoy diciendo que no existan personas que reúnan esas características, pero no todas están dispuestas a asumir un cargo público”.
¿Si tuviera que elegir al próximo ministro, cómo sería?
“Debería tener condiciones de manejo político mucho más fuertes, sin que eso lo aleje de su condición de conocedor en deporte. Debo decir que el solo nombramiento de un ministro no resuelve los problemas que hay que llevar adelante, por ejemplo, con respecto al Estadio Nacional, una joya que quema; creo que el ministro no debería ser una persona con la intención de dejarse ni ambicionar el manejo del Estadio. En lugar de que el ministro esté concentrado en que si se va a alquilar el Estadio a “x” o “y” promotor de eventos, debe concentrarse en áreas como el desarrollo de deportistas, dar el último empujón que requiere, políticamente hablando, la ley que crea el Ministerio del Deporte y el fideicomiso para manejar el Estadio Nacional”.
Claro, si don Carlos Ricardo hablara con la verdad, exenta de cálculo, lo regaña la jefa.
Precisamente, esa combinación que asegura, cuesta hallar, de combinar un alto perfil político con conocimiento del deporte, sobraba en el sector deportivo en el gobierno anterior y su patrona lo desechó.
Don Carlos: ¡no había que buscar a nadie!
La gente que se ocupaba ya estaba ahí, proyectada, seria, ética, responsable, honorable y lo hacía muy bien. Tan simple como se decidió en el Instituto Costarricense de Ferrocarriles con don Miguel Carabaguíaz.
Lo bueno y la calidad no se cambian.
Un capricho de su jefa lo echó todo a perder y usted, político al fin, no tiene valor de confrontarla y decirle, como amigo, que se equivocó y que por su terquedad hundió al deporte costarricense en una severa crisis que usted, incluso, olfateó, cuando anduvo por ahí y tampoco hizo nada para resolverla.

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