Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 20 Diciembre, 2011


El gran campeón del Torneo de Invierno es Oscar Ramírez.
Mérito también a su cuerpo de asesores, sobre todo su brazo derecho, Mauricio Montero, entrenador de la zona defensiva, una retaguardia que soportó heroicamente los embates primero del Saprissa y luego del Herediano, sin permitir el gol que volcara la balanza y esfumara el tricampeonato.
Tengo muy claras en mi memoria las palabras del Machillo Ramírez antes de que empezara este campeonato y mucho antes de que se jugara el primer partido de la Concachampions.
“Vamos a tener una temporada dura y tengo como objetivo fortalecer la zona de retaguardia; los fanáticos de la Liga desean ver un equipo alegre, abierto y ofensivo, pero yo sé lo que se viene y debo tener a mis jugadores preparados para que no se caigan en los momentos difíciles. El campeonato será muy competitivo y además tendremos salidas en la Concacaf muy complicadas. Los rivales se nos van a venir encima y debemos estar preparados”, palabras más, palabras menos manifestó el Macho.
Ahora que todo terminó; ahora que recordamos los bravos partidos de ida y vuelta con Los Angeles Galaxy, el Motagua y el Morelia y que repasamos lo que hace pocos días observamos; aquel segundo tiempo ante el Saprissa; la final de ayer con Herediano, concluimos que solo un equipo bien trabajado tácticamente pudo soportar compromisos tan difíciles con jugadores titulares fuera de acción, sin caer en el intento de buscar la corona.
Oscar Ramírez tenía razón.
Atisbó antes que todos, la tormenta, supo con suficiente antelación que el huracán estaba a las puertas de su equipo, que era cuestión de abrir las ventanas y que los diferentes árbitros de los juegos pitaran el inicio de la brega, para afrontar en cada encuentro el respectivo vendaval.
Solo un equipo muy bien trabajado colectivamente podía soportar y sobrevivir a una cadena de acontecimientos inesperados, como fueron lesiones y suspensiones y mantenerse en la cima. Solo en un equipo muy bien trabajado tácticamente, las reservas acuden en lugar de los habituales titulares y el grupo no lo resiente.
Una final sin Salvatierra. Gutiérrez, González, Acosta, Gabas, cinco hombres de retaguardia y la Liga no se revienta: se atrinchera, aguanta, marca, presiona, soporta y contraataca… ahh y campeoniza.
Oscar Ramírez, tú fuiste el gran campeón.

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