Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Jueves 27 Octubre, 2011


La honra y las gracias para Nery Brenes.
Es un atleta fuera de serie en el entorno del deporte costarricense y probó ser un número uno en el escenario donde hay que demostrarlo.

Los grandes son grandes; los distintos son distintos; los diferentes son diferentes.
Disciplina, responsabilidad, entrenamiento, seriedad, concentración, mentalidad, actitud, rutas todas que llevan a la excelencia, llenan el equipaje del brioso atleta limonense.
Honra y gracias a Nery porque cuando empezó a rebasar rivales por el carril uno de la competencia, alguien en el estadio olímpico salió presuroso a buscar y desempolvar la linda bandera de Costa Rica, para que fuese izada por primera vez.
Siempre pone los pelos de punta escuchar las notas del Himno Nacional en competencias universales y los Panamericanos lo son; ayer se entonaron, se cantaron, las cantó fuerte el propio atleta a la vez que se golpeaba orgulloso su pecho de atleta criollo y nacional.
Dentro del marco majestuoso de la ceremonia, el presidente del Comité Olímpico, Henry Núñez le colocó a Nery Brenes la medalla de oro en su cuerpo, agradecido con el atleta por salvarles a los delegados el viaje.
A la espalda de Vega pudimos apreciar las imágenes de otros delegados del movimiento olímpico costarricense desde la época de Jorge Nery Carvajal, que siguen trepados en los aviones. ¡Dichosotes!
Es una teta que no se seca.
Sin conocer del tema, pero entendiendo que en una competencia atlética de velocidad un segundo cuenta y una décima de segundo vuelca la balanza, a como se desarrollo la carrera, sin duda que el técnico de Nery, don Walter Salazar, tuvo que planificar una estrategia que por el oro conquistado le salió perfecta.
Al inicio de la prueba, en el carril uno no habitaba nadie; era el carril fantasma; las cámaras seguían a los favoritos de los carriles tres y cuatro, pero conforme se acercaron los 300 metros, irrumpió como un rayo nuestro compatriota, quien en una curva se tragó a tres de sus principales rivales y se enfiló a la recta final como un meteoro.
En un cierre de infarto le metió seis décimas de segundo al dominicano Luguelin Santos y puso a saltar de alegría a todo un país. Como narramos los cronistas cuando un partido de fútbol termina cinco, seis o siete a uno, al que mete el gol del equipo goleado le decimos que salvó el honor. Entonces, de nuevo gracias Nery por salvar el honor del deporte costarricense en estos Panamericanos.

[email protected]