Logo La República

Jueves, 15 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 20 julio, 2011



Ricardo La Volpe está en la obligación con los costarricenses de definirse y tomar una decisión.
O se queda o se va.
No es nada conveniente, sobre todo para los jugadores seleccionados, ese “jueguito” de palabras que se trae, con una amenaza constante, repetida e incluso irrespetuosa que lanza al final de cada competencia, dando a entender por diferentes rutas que podría marcharse por esto o lo otro.
Si quiere irse, que se vaya, pero si piensa quedarse, que se quede y punto.
El entrenador argentino goza de un respaldo impresionante entre dirigentes, aficionados y prensa, a pesar de que no ha ganado nada. Se le aprueba su trabajo, ese que nadie conoce, salvo sus discípulos.
Todos decimos que trabaja mucho, pero nadie va a verlo trabajar.
¡Dichoso!
Y con ese sueldazo (para nuestro medio).
Es hora en este enorme paréntesis que se abre entre el final de la Copa América, los amistosos que vienen y el inicio de la eliminatoria el año entrante, de que la Federación de Fútbol y la Comisión de Selecciones Nacionales le marque la cancha y lo haga respetar el contrato que firmaron.
Los costarricenses no le vamos a suplicar a don Ricardo que se quede con nosotros y no nos abandone, pero si le agradeceríamos y mucho, que se defina y le dé paz y tranquilidad al entorno.
Más de 3 millones de ticos que lo apoyamos, deseamos oír de sus labios estas palabras.
¡Yo termino la eliminatoria con Costa Rica!
Déjense de pendejadas y a trabajar juntos.
Hay mucha labor por delante; el técnico de la Selección Nacional ya cuenta con una base de datos mucho más gigantesca que la que tenía al venir al país; ha tenido bajo su mando como maestro de obras a casi 80 obreros. Ya conoce quien pega bien los ladrillos.
Apenas Eduardo Li sea reelecto como presidente de la Federación de Fútbol (la oposición se debilita y se está cayendo solita), urge que Ricardo La Volpe se defina, se deje de carajadas y amenacitas y ponga el huevo.
O se jala o se queda hasta el final.
Nadie, mucho menos él, es imprescindible, pero pocos, como él, han contado con tanto apoyo de las fuerzas vivas que mueven el fútbol costarricense.
Varios colegas suyos, nacionales y extranjeros, se han tenido que ir a pesar de sumar mejores logros; es hora entonces de que don Ricardo aproveche el entorno, la reelección de don Eduardo y la mano de obra conocida, para hacer frente a la gran odisea: Brasil 14.

[email protected]