Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 1 Junio, 2011


Qué hermosa tarea debe ser para un técnico de un equipo de España o de los eventuales clubes europeos que deben enfrentar al Barcelona en la próxima temporada, hallar una estrategia que pueda frenar al equipo de Guardiola.
Partiendo de que no existe equipo invencible y analizando las últimas formaciones de los catalanes, si jugáramos de entrenador dibujaríamos en una pizarra la alineación que Guardiola presentó ante el Manchester United, para ubicar, no los puntos más débiles o flacos, que no los tiene, sino los más vulnerables dentro de esa sinfonía de equipo.
La tiza, las flechas, nos van a llevar sin ninguna duda al punto central de la defensa y en segundo lugar a la portería y al carril izquierdo de la retaguardia.
Al Barcelona hay que atacarlo en el punto central de su defensa, porque Javier Mascherano que está jugando ahí, no es un futbolista con la calidad y las credenciales del resto de la nómina. El argentino es un futbolista rudo; un mediocampista de marca que ha vagado por diferentes clubes de Europa y Suramérica, como uno más y sin grandes destellos individuales. Gerard Piqué es un señor defensa, pero está lejos de la clase de un Rio Ferdinand, por ejemplo, un verdadero titán a quien por cierto, los enanos maravillosos del Barcelona lo ridiculizaron.
Víctor Valdez es un portero más, nada extraordinario, y Abidal, que viene saliendo de un problema grave de salud, era un blanco perfecto en la final de la Champions para presionarlo en su sector. No puede estar a punto un deportista que estaba en el quirófano tres semanas atrás.
Lo que sucede, es que los diferentes técnicos que han tenido que enfrentar al Barcelona, desde Mourinho, hasta Ferguson, se han dedicado a armar una estrategia que rompa o pueda contener su endiablado medio campo, que se ha probado, es misión imposible.
Planifican partidos para formar un bloque en mitad de campo que pueda destruir el enjambre de jugadas asociadas y pases cortos entre Busquets, Alvez, Xavi, Iniesta y Messi y ninguno se ha decidido a oponerle al Barcelona un fútbol agresivo en ataque que aturda y rompa las vacaciones de su parte baja.
Un equipo con tres delanteros de calibre, que desde el arranque se le vaya encima a Mascherano, Piqué y Abidal, quizá pueda poner en apuros al Barcelona o, por lo menos, plantearle un esquema diferente donde solo prima detener a Messi y compañía.

[email protected]