Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 30 Julio, 2010


Escribió Alvaro Madrigal, un periodista de clase, el jueves 22 en LA REPUBLICA, que en Costa Rica todo el proceso hacia el mundial en Sudáfrica fue frustrante.
“Desde que el país atendió los prolegómenos del torneo se evidenciaron sus falencias mas nunca se generó la depuración cualitativa ni tuvieron eco las exigencias de cambio. Ni siquiera entendimos que habíamos perdido el liderazgo del fútbol del área.
La jerarquía se enclaustró y un blindaje especial la inmunizó ante la crítica para asegurarse el manejo de un asunto de interés e incumbencia pública como si fuese su coto de caza.
Allá en Washington se consumó la tragedia que nos dejó fuera. Pero nada pasó, nadie renunció, ningún cambio llegó.
La prensa deportiva (la independiente, la que no compromete su interés editorial ni se somete a los condicionamientos de una pauta publicitaria), debería imponerse la tarea de nacional interés de abatir este (des) orden de cosas.
Sí, porque siendo el fútbol una cuestión nacional, esa prensa ha de entender que si desde el coto de caza de los privilegiados amos no va a emanar la fuerza correctiva, a ella le corresponde presionar por que venga el cambio.
El cambio que ponga fuera de combate a la mediocridad.
Puede hacerlo, la cosa es poner en marcha a la opinión pública”.
Este maravilloso artículo del colega Madrigal, lo reproduzco precisamente hoy, para que los lectores cultos e inteligentes que saben leer entrelíneas, lo encuadren en el entorno de mis últimas Notas.
En la opinión de don Alvaro; en esa súplica escondida que le hace a la prensa deportiva para que no se acomode, opine y reaccione contra las cúpulas y el desorden, está reflejado exactamente el interés que prima en mis columnas.
Que Osvaldo Pandolfo haya sido en su momento funcionario público en el sector deportivo y su hermano periodista del mismo sector, es un hecho circunstancial que absolutamente nada tiene que ver con los cuestionamientos que obligatoriamente se deben hacer a la dirigencia que miente, olvida adrede, se acomoda y falla.
De manera que, como un sector interesado insiste en personalizar el tema de fondo y la polémica; agrede, insulta y arremete fuerte por las redes sociales, me retiro del aire y por ahora, todo tema que tenga relación directa o indirecta con mi hermano (excepto derechos de respuesta), queda vetado por este columnista.
¡Lo siento, Alvarito!

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