Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 2 Julio, 2010


“Me gustaría que Holanda se convierta en campeona del Mundo”.
“Siempre me ha gustado Holanda”.
“Los recuerdos de la naranja mecánica son imborrables”.
“Holanda debió ganar alguna de sus dos finales mundialistas”.
Estas frases son comunes cada cuatro años y se han repetido hasta la saciedad en las últimas horas; el planeta admira al fútbol holandés, por su apuesta ofensiva, por su balompié alegre, por sus estrellas individuales, tantas y tantas y tan valiosas, por la sincronía de su juego.
Holanda, digo yo, es el único país de todo el universo, que si gana la Copa del Mundo, deja a toda la Tierra contenta; los tulipanes son la selección preferida de los holandeses y la segunda preferida del resto de la humanidad.
¡Todos la quieren!
Hoy se enfrentan a Brasil en condiciones tácticas sumamente interesantes.
Este par de selecciones que juegan tan bonito al fútbol, se han puesto más serias y calculadoras de la cuenta; se han “italianizado” bastante y por orden de sus respectivos técnicos, el casi tocayo Dunga y el seriezote de Bert Van Marwijk, hace rato que vienen practicando un fútbol más sobrio, donde la alegría y vocación ofensiva de aquellos Cruyff, Gullit y Van Basten o los Ronaldos y Romarios, ha dado paso a que los protagonistas sean en varias ocasiones, los volantes de marca, como Felipe Melo, Gilberto Silva, De Jong o Van der Vaart, aunque desde luego, siempre hay espacio en estas oncenas para que brillen sus más renombrados astros: Kaká, Robinho, Sneijder o Robben.
En Sudáfrica, Holanda no ha perdido un solo partido; ha vencido en sus cuatro presentaciones, sin embargo, carga el San Benito de que “no juega bonito; de que no convence”
¡Ave María!, con ese récord.
Brasil ofrece hoy al mundo una lección de equilibrio, solidez, sobriedad y triunfo, que aparentemente no termina de convencer a sus nuevos detractores. Nunca en la historia de los mundiales, hemos leído tantos artículos de opinión contrarios al trabajo de la selección brasileña. Los consideramos, fuera de lugar.
Brasil es favorita. Holanda puede “jalarse la torta”.
Y América entera está con Uruguay; que pase Uruguay; que avance Uruguay, una nación tan parecida a la nuestra en tantas cosas, pequeña, democrática, futbolera, pero nos derrotan por goleada en exportación de jugadores.
El mundo del fútbol está inundado de charrúas; 11 de ellos van por Ghana y con ganas, con la legendaria celeste pegada al corazón. Nuestros corazones también los respaldan.

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