Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 11 Noviembre, 2009



A pesar de ser usted buen piloto en su tierra… ¿Se atrevería a conducir un auto en otro país con los ojos vendados?
¿Conduciría usted en México, Estados Unidos o Europa con los ojos tapados; un copiloto en el asiento de su derecha y otro sentado atrás?
¿Podrá el piloto conducir normalmente en estas circunstancias o lo más difícil; puede el vehículo llegar a buen puerto?
Cuando me preguntan si Costa Rica ganará el repechaje respondo negativamente y me atengo a las consecuencias, una de ellas estúpida por su inconsistencia: le taparon la boca, nos dirán, si la Selección Nacional clasifica, que es lo que todos deseamos.
A los periodistas acomodados jamás les callan la boca, porque precisamente por cálculo, no opinan. ¿Cómo taparle la boca a un mudo?
Nos callan la boca a los comprometidos, a los que por lo menos intentamos escribir comentarios o análisis puede que equivocados, pero sinceros, sin ningún tipo de cálculo profesional.


Cuando decimos que Uruguay ganará el repechaje, personalmente me baso en dos premisas muy fuertes y que nada tienen que ver con la capacidad del seleccionado celeste.
Son dos premisas de índole local.
La primera es que el fútbol de Costa Rica es de muy bajo nivel y la segunda es que con René Simoes, la preparación de la tricolor ha sido una cosecha de improvisaciones y de ocurrencias que solo un milagro podría conducir al éxito.
Dejo a Uruguay a un costado; no me interesa su historia, su garra, Forlán o El Centenario.
Me fijo y repaso a Costa Rica y apoyando la decisión de que a Rodrigo Kenton había que sustituirlo y que alguien tenía que suplirlo, reflexionar, que si se fichaba a un técnico que sabía poco o nada de nuestro fútbol, caso de Simoes, no se puede apostar al éxito. Se puede apostar al milagro.
Por ejemplo: ¿alguien me puede explicar científicamente para qué convocaron a Roy Miller?
¿Qué sentido tiene esa cita? ¿Va por Dennis Marshall?
¿Entonces, para qué tienen a Michael Umaña y a Darío Delgado en la Sele, que vienen desde Medford y Kenton?
¿Confían o no confían en ellos?
Si no les tienen confianza y hay que citar a un futbolista que Simoes ni sabe que existe… ¿para qué los convocan?
Decenas de interrogantes como estas, nos llevan a concluir que con el brasileño, se han multiplicado las ocurrencias y a una Copa del Mundo es difícil acudir con ellas.

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