Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 31 Octubre, 2009



Debe ser que ronca mucho.
O puede ser que sea un disociador dentro del grupo, cosa que me alarmaría dado su carácter pacífico y educado.
¿Será que este muchacho es candil en la calle y oscuridad en la casa?
Quizá sea porque es muy bajito y en su posición se ocupan futbolistas altos y fuertes.
¿Lo estarán castigando por ser de perfil bajo?
Supongo también que el nuevo entrenador, desconocedor de la trayectoria de los seleccionados, no lo convoca por la falta de roce internacional de este futbolista. Al fin de cuentas, apenas empieza.
Un argumento fuerte para no llamarlo es que es zurdo, y entonces no puede jugar de defensa derecho. En esto lleva razón el técnico. Prefiere a los correlones que —precisamente— corren por todo lado.
Ahora.
Hay otro argumento determinante.
El jugador que ha venido ocupando la plaza de titular en la posición del otro, desde la era del anterior director técnico, ha sido determinante en el sendero de la tricolor.
Ha tenido un desempeño fundamental, sobre todo en el último partido en Washington, cuando entró de variante a sostener el 2-1 a nuestro favor.
Además, se ha distinguido por ser un carrilero de enorme proyección ofensiva, tipo Bryan Oviedo en el Mundial en Egipto, presencia en el área contraria de la que se beneficiaron, desde luego, los atacantes Saborío y Ruiz.
No quiero ser mal pensado, pero puedo suponer también, que uno de los asistentes técnicos del entrenador que separó a Gilberto Martínez por irse un día de vacaciones a la playa, pero no se inmoló cuando le solicitó al chinito Li permiso con goce de salario para ir a descansar a Brasil, probablemente recomienda que convoque a este y no a aquel, a pesar de…
En todo caso, a la Selección van y vienen nombres y hombres con razón o sin ella; los desaparecidos e indigestados reciben todas las oportunidades, los que juegan mal, repiten; los que entregaron el 2-2 en Washington vuelven, pero ese otro, ese del que hablo yo, lo llaman, lo quitan, lo llaman, no lo alinean, lo quitan, en fin, asunto difícil de comprender.
Para miles, el mejor defensa izquierdo del país y entre esos miles, no me incluyo, por ahí me agradan más otros, tampoco seleccionados, pero en fin…
¡Ahh!
Perdonen: no he escrito su nombre.
Se llama Leonardo González.

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