Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 30 Octubre, 2009



Cómo le ha costado al personal administrativo de la Federación de Fútbol, ordenar la venta de boletos de los partidos más atractivos de la Selección Nacional.
Tantas facilidades que brinda ahora la tecnología y en nuestro pequeño país, se le hace un mundo a la gente ordenada, comprar boletos, hoy ante Uruguay, ayer frente a México.
Sobre este tema, el ingeniero Gerardo Lizano Vindas, ex funcionario de Naciones Unidas, nos remite su caso personal.
“Atendiendo el pedido de la Federación, que pide que los ticos apoyemos a la Selección, decidí ir al estadio a ver el partido contra Uruguay y como mi hijo vive fuera del país me dispuse a comprar tres palcos.
Con tiempo y atendiendo las instrucciones de la página web de la Federación, el pasado miércoles bien temprano ya estaba sentado en un muro de piedra frente al BN en Sabana Este haciendo fila; (le había preguntado al guarda y me dijo que ahí se vendían las entradas).
Al entrar al Banco, primera sorpresa, uno de los encargados me indicó que en esa agencia no se vendían entradas, que tenía que ir a oficinas centrales.
Ni modo, a salir corriendo en un taxi para oficinas centrales, donde ya había una larga cola; después de
interminables minutos en fila, un guarda del banco anuncia: Aquí no se venden palcos ni platea oeste, otra gran sorpresa y entonces le pregunto, ¿y dónde entonces?, y me dice no sé, seguro en el Estadio Saprissa.
A punto de salir de la fila e ir a tomar otro taxi para el estadio Saprissa, me dije, pues ni modo, dado que estoy temprano voy a comprar unas plateas bien ubicadas pensando en el disfrute de mi hijo y su viaje, por mí ya me hubiera devuelto.
Cuando me toca el turno le pido a la encargada tres plateas este, bloque D. E. F. G. H. o J. Estos son los mejores ya que están hacia el centro.
Otra gran sorpresa, lo único que tenían era bloque L, supongo que colindando con las graderías laterales; dadas las circunstancias de mala gana compré y aquí estoy escribiendo estas letras de donde saldrán muchas conclusiones sobre el pésimo servicio que se nos brinda a los aficionados que deseamos hacer las cosas transparentes.
Pregunto: ¿dónde se pusieron a la venta los mejores campos de platea y donde los palcos para poderlos comprar? ¿No es fácil informar o tener un sistema justo, al cual todos tengamos acceso?”.

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