Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 2 Marzo, 2016

Los equipos de fútbol de todo el mundo están llenos de “paquetes”; jugadores de bajo nivel que logran fichar gracias a la astucia de sus agentes, pero sobre todo el fanatismo y la ignorancia de los dirigentes.
El fútbol del primer mundo está repleto de “paquetes” y ni que decir de otras ligas de menos nivel pero que pagan muy bien como la mexicana y la MLS.


En América del Sur juegan menos “paquetes”, porque sus ligas son exportadoras y no importadoras. Venden calidad, mano de obra de primera y también “paquetes”. Al campeonato nacional han caído “paquetazos” suramericanos de renombre.
Los “paquetes” pueden engañar a sus nuevos patronos, pero no a los técnicos que dirigen las selecciones nacionales. A las representaciones patrias llegan muy pocos “paquetes”, porque su mediocridad no les permite traspasar el filtro que busca excelencia y calidad para representar el fútbol de una Patria.
De ahí que un jugador mundialista de países que tienen el fútbol como su disciplina reina, casi nunca es un “paquete” y si llegó a vestir el uniforme de su Patria es porque suma condiciones técnicas e incluso físicas.
Todo este prólogo para escribir de Diego Calvo, al que le están haciendo demasiada “bulla” por el buen trabajo que desarrolla en el Saprissa.
Diego Calvo fue mundialista en Brasil 14, leyeron bien; Brasil 14; no Brasil 1950 el del famoso “Maracanazo”. Formó parte de la Selección Nacional que deslumbró al mundo y si bien es cierto no fue titular y creo que no jugó medio minuto, sí terminó en la lista de 23 jugadores seleccionados por Jorge Luis Pinto porque es buen futbolista. ¡Muy buen futbolista!
De la Liga se fue no por bajo rendimiento, sino por otras razones que la dirigencia manuda no quiso publicitar pero que el entorno erizo conoce.
Inteligente o astutamente, el binomio Wanchope-Watson lo firmó en el Saprissa gracias al olfato de gente de fútbol, que sabe de fútbol y le es fácil detectar la calidad de un futbolista.
De ahí que meter tanto ruido y dedicar titulares y portadas por el simple hecho de que Diego Calvo ya metió un gol uniformado de saprissista no viene al caso. Metió uno y va a anotar muchos más porque es muy buen jugador y porque el cuerpo técnico morado le está dando minutos suficientes para que retome el ritmo y la clase que lo llevaron precisamente al mundial brasileño.