Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 18 Febrero, 2016

Uno se enamora de estas “güilas”.
Tuve el privilegio de dar cobertura al Mundial Femenino en Montreal el año pasado y aunque solo fui acreditado para el ingreso a los estadios, sin oportunidad de ir a vestuarios y conferencias de prensa, algo lejos métricamente de las jugadoras, pero con el corazón a su lado, las empujé desde las gradas y aplaudí frenéticamente sus desempeños.
Empates sucesivos ante España (1-1) y la República de Corea (2-2) y derrota mínima con Brasil (0-1) potencia mundial. No alcanzó para avanzar a la segunda fase, pero en lo personal, a mí sí me alcanzó para escribir en las Notas de Tano, de las bondades futbolísticas de este grupo, maximizando el trabajo de su directora técnica, Amelia Valverde. Recuerdo que escribí en una de mis notas, que esta joven estratega tenía una lectura de los partidos formidable y que había que darle continuidad en su puesto.
Fue en las gradas del estadio olímpico de Montreal, computadora en ristre, que destaqué el trabajo de Amelia, porque me encantó como en los juegos ante españolas y coreanas, nunca se arrugó, jamás se atrincheró y no dejó de gritar instrucciones precisas desde su línea de batalla.
Les tengo que confesar que terminado el juego frente a España, bajé de las gradas a la zona de conferencias, quería identificarme como periodista deportivo costarricense y felicitar personal y públicamente a la técnica Valverde, pero un oficial de seguridad no me dejó pasar: gajes del oficio.
Si mal no recuerdo, en ese primer juego frente a España, seleccioné a la carrilera izquierda Lixy Rodríguez como la mejor figura nacional y cosas del destino, al día siguiente, de visita a una catedral de Montreal, me topé un pequeño grupo de ticos y una era la mamá de Lixy. Le conté de mi selección y me lo agradeció. Agregó que de Costa Rica su familia ya le había notificado tan honrosa designación, publicada en LA REPÚBLICA.
Pero, a pesar de que estas muchachas uniforman de gloria el fútbol costarricense, su partido y triunfo ante México en el Preolímpico fue espectacular, la calidad de fútbol desplegado lo desean sus colegas varones, los medios de comunicación deportivos costarricenses, con escasísimas excepciones, les seguimos negando el protagonismo que merecen. Por ejemplo, ese partidazo con México, no lo transmitieron las principales emisoras deportiva del país, cuyo personal nos empalaga cuando de varones se trata.