Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 23 Noviembre, 2015

La derrota de Santos ante el Saprissa aparte de lo estrepitosa por el resultado, puede tener consecuencias negativas para los discípulos de Johnny Chávez en lo poco que queda de camino.
Los guapileños debieron dar un golpe de efecto en un partido de seis puntos, frenar al Monstruo que venía de atrás a devorarlos y alejarse tres unidades de Limón y Cartaginés, sus acérrimos rivales por la clasificación. Sin embargo, los anfitriones se derritieron en las primeras de cambio y jugaron uno de sus peores partidos de temporada en pésimo momento.


Y si bien es cierto Santos amanece hoy lunes en el tercer lugar de la clasificación con 31 puntos, tiene el tsunami a la vuelta de la esquina, porque Saprissa, Limón y Cartaginés quedaron a tiro de desplazarlos, sobre todo el Monstruo, un punto por debajo con dos juegos menos.
Santos, Limón y Cartaginés suman los tres 19 juegos con 31, 30 y 29 puntos respectivamente, un incendio en procura del único espacio disponible para las semifinales, dando por descontado que Saprissa ya se apoderó del otro en disputa.
Otro gallo hubiera cantado y bien fuerte, si Santos derrota al Saprissa, porque ubica a limonenses y brumosos contra las cuerdas, mientras que los morados siempre quedaban con suficiente espacio de maniobra para clasificarse.
Hay juegos que no hay más tren que ganarlos; el de Santos-Saprissa era uno de esos para los guapileños pero se desinflaron temprano, con graves errores defensivos que propiciaron las primeras anotaciones del Saprissa, que todo lo contrario, hizo un enorme partido en Guápiles, sin duda el más efectivo en la era del cumpleañero Carlos Watson.
En el otro juego de la jornada, el Alajuelense despedazó a Pérez Zeledón en su patio, un partido intrascendente por la facilidad pasmosa que encontraron los manudos para vulnerar a gusto y antojo el marco del muy buen portero, Luis Diego Sequeira, quien evitó una catástrofe mayor en sus cordeles.
Lo que sucede con los guerreros del sur preocupa, porque es un equipo que si se repasa su nómina no califica para estar donde está. Fácil deducir que el cuadro está mal alineado, hay jugadores desmotivados, que no se mueven, no corren; un conjunto sin alma, que no se junta ni para defender, ni para atacar. Un caos, con mucho tiempo, eso sí, para reestructurarse. Su dirigencia tendrá que pellizcarse.