Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 13 Noviembre, 2015

El fichaje de Paulo César Wanchope como gerente deportivo del Saprissa me gustaría analizarlo como negocio.
Los socios de Horizonte Morado, algunos empresarios de solidez económica, nombran en la gerencia deportiva del club a otro empresario, con antecedentes de maravilloso futbolista y que como jugador se rozó en las mejores ligas del mundo, sin que esto tenga absolutamente nada que ver con el nuevo puesto al que fue escogido.
Uno supone que para optar por una posición de gerente deportivo de un club, se cuenta entre las credenciales con estudios superiores de la materia. No sé si Paulo César los tiene, digamos, como los que en su momento presentó Ricardo Chacón, gerente deportivo titulado de varios clubes de la primera división y hoy del Estadio Nacional.
En todo caso, este no es el meollo del asunto.
Horizonte Morado en la voz de su presidente Juan Carlos Rojas, dio las razones y argumentaciones del porqué de la escogencia de Wanchope y qué se pretende al firmarlo, y nos parece que Paulo, por su calidad humana y los valores que lo adornan, podría proyectar al Deportivo Saprissa hacia el cumplimiento de esas metas.
Nosotros pretendemos darle otro enfoque a este nombramiento y nos parece que Paulo César Wanchope en el Deportivo Saprissa, asociado con sus propietarios, tendrá más espacios de maniobra, una mayor estructura, una masa de aficionados y un capital deportivo y económico mayor, para desarrollar en la cueva del Monstruo lo que en su momento quiso hacer con el Uruguay de Coronado.
No fue el azar lo que volvió a unir a Paulo César Wanchope y a Carlos Watson en el Deportivo Saprissa, ni mucho menos es prioridad escoger al nuevo entrenador. A Hernán Medford lo nombra cualquier dirigente del club y todos van a aplaudirlo.
El tema va por la industria del fútbol, por el negocio del fútbol, por afinar los talentos, entregándoselos a un maestro como don Carlos para que los forme y los pula y, después, su venta al mejor postor.
Es aquí donde calza perfectamente Paulo Wanchope, por su profesionalismo, su honestidad, sus contactos y, desde luego, su billetera. El nuevo gerente deportivo del Saprissa cuenta con el suficiente poderío económico para convertirse en socio de sus “patronos” a la hora de negociar lo que haya que negociar, y en esto nada tendrán que ver Evaristo Coronado, Alonso Solís, Porritas y el Puro Ureña, meras distracciones del evento.