Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 10 Octubre, 2015

Sudáfrica resultó una agradable sorpresa.
¿Habrá el cuerpo técnico de la Selección Nacional, analizado previamente algún video de este explosivo, vertiginoso, velocísimo y bien parado equipo?
Nada de negros correlones; resultaron futbolistas con oficio y lo probaron desde que se inició el juego, cuando empezaron a tocarla entre el 5, el 10 y el 7; Jali, Serero y Masango, que pocos minutos después construyeron la acción del único gol del amistoso, anotación de técnica exquisita.
Los miles de asistentes al Estadio Nacional, no podíamos adelantar lo caro que saldría la ocasión de gol que dejó escapar Joel Campbell al minuto dos.
Con el marcador en contra y enterándose la Selección Nacional no en gira de observación, sino en el propio partido que tenía rival de calidad al frente, el juego se fue desarrollando con las intenciones claras de la Tricolor de empatarlo, pero sin capacidad para lograrlo. Y aquí radicó el problema.
¿No pudo Costa Rica empatarle el partido a Sudáfrica o no tuvo capacidad para conseguirlo? Nos quedamos con lo segundo y esto es preocupante de cara a la cercana eliminatoria, donde rivales como Haití y Jamaica puede que opongan igual resistencia que estos velocistas sudafricanos.
No estamos de acuerdo con los que afirmaron que Sudáfrica desnudó a Costa Rica, porque si bien es cierto la derrotó, no le pasó por encima. Keylor Navas solo tuvo una intervención apremiante después de la anotación, de manera que este traspié resultó rico para el análisis y para que Óscar Ramírez se pellizque y trabaje fuerte, sobre los movimientos tácticos a los que estaría obligado el seleccionado en la eliminatoria, si topa con rivales que se le paren y lo muevan como lo hicieron los sudafricanos.
Los ticos fuimos al estadio a mirar el rosario de goles que se le harían al modesto seleccionado rival y como no fue así, y como se perdió el partido, pocos dieron espacio a las virtudes del joven rival, que fueron muchas y se concentraron en las limitaciones de los nuestros, que también fueron bastantes.
El juego de fogueo fue ideal, fue agradable; Sudáfrica resultó grata sorpresa y la Selección Nacional tuvo que abrir los ojos casi que a la fuerza de lo complicado de la ruta que viene. No hubo manera de meter un gol; se buscó por todas partes con ansiedad, precipitación, ofuscación; sin imaginación y mucho menos fantasía, en fin, un juego repleto de lecciones.

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