Logo La República

Martes, 18 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 23 julio, 2015


Cuando un árbitro pita penal, ya no hay nada que hacer.
Todos los reclamos sobran, no importa si la sanción sea tan descarada como la que Walter López le señaló a la Selección Nacional para favorecer a México.
Igual: si la Comisión de Selecciones o la Federación de Fútbol decidió que Paulo César Wanchope debe seguir como técnico de la Tricolor, pues ya no hay nada que hacer. Resultaría inútil y desgastante meterse en una polémica hasta el mes de noviembre que arrancan las eliminatorias, para tratar de probar lo errado de la decisión. Además, no lo van a quitar.
La dirigencia distrae ahora a la afición con el tema del asistente técnico; ayer me hicieron una entrevista en Deportes Repretel con una pregunta única: Tano... ¿a quién prefiere como asistente de Wanchope, a Óscar Ramírez o a Carlos Watson?
Mi respuesta fue tajante: a ninguno, porque el que tiene que irse es Paulo César y el asunto de sus eventuales asistentes resulta del todo intrascendente.
La Selección Nacional urge de un director técnico de mucha mayor jerarquía que Chope; se puede fichar con un poco de esfuerzo, con un sacrificio económico, porque nombres sobran en el mercado laboral.
Cuando escogieron a Wanchope después de que Gareca no aceptó el puesto, nos opusimos al nombramiento. La Sele fue a Copa Oro y fracasó.
Bien se afirma que es imposible esperar resultados diferentes si siempre se hace o repite lo mismo. Entonces, la dirigencia repite el cuerpo técnico y es lógico esperar que se repita el fracaso.
Hemos escrito algunas Notas sobre la inconveniencia de que Paulo César siga al frente de la Selección Nacional, sin tocar un solo tema de fútbol. Hablemos entonces de fútbol.
¿Qué vieron nuestros dirigentes en Copa Oro para seguir confiando en Wanchope?
Las alineaciones, los cambios, el sistema táctico que ordenó el cuerpo técnico los hace cualquier aficionado al fútbol en el país y ni qué decir cualquier colega de Chope. Formaciones lógicas y previstas, cambio a línea de cinco si nos apretaban; otro volante de marca para sostener. Defensa frágil, errores infantiles de marca; cero fantasía, poco remate y lo más grave: ningún sistema de juego. Y lo peor, cero victorias en todo el año.
¿Cuál es el milagro al que se aferra nuestra dirigencia para apostar a la continuidad? ¿Basta la presencia de un nuevo asistente técnico para que obre la magia?
¡Qué argumentación más irresponsable!

[email protected]