Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 6 Marzo, 2015

Washington. Alajuelense jugó un partido muy inteligente, planificado desde luego con base al 5-2 del juego de ida, resultado que le daba a Óscar Ramírez un amplio colchón de ventaja para jugar al ritmo del reloj y de las ansias y premuras que presentaría el D.C. United por descontar.
Para empezar a meter goles que era la urgencia de los anfitriones, tenían que arriesgar; nada hacía el equipo de Ben Olsen estacionado atrás, de manera que el Machillo, astutamente formó con su par de delanteros habituales, José Guillermo Ortiz y Jonathan McDonald, señal de alerta para la retaguardia estadounidense que nunca se sintió cómoda en la confrontación.
En lo personal nos sorprendió gratamente la decisión táctica del Macho.
En los previos del juego analizamos en esta misma Nota la posibilidad de que la Liga reforzaría su zona de retaguardia con una línea de tres centrales, que daría paso a la titularidad de Elías Palma o de José Salvatierra como un hombre más atrás, lo que llevaba al sacrificio de uno de los atacantes. Supusimos que Ramírez no se iba a atrincherar pero sí a esperar qué le ofrecía el contrincante conforme se desarrollaba el cotejo.
El técnico de la Liga se apuntó en otra dirección que fue la correcta y le plantó al D.C. United la misma formación con la que inició en el Morera Soto, de manera que la actitud de los jugadores manudos en Washington semejó a la que la ida había terminado 0-0 y no 5-2.
En esta ocasión el entrenador erizo hizo eco de la famosa frase futbolera de que la mejor defensa es el ataque y al no sacrificar a ninguna de sus puntas, sabía que era posible anotar como visita y un solo gol podía liquidar la serie.
Dicho y hecho.
Una retaguardia bien parada, concentrada y segura blindó el nerviosismo evidente de Dexter Lewis y solo permitió una gotera en 45 minutos, excelente negocio. Por cierto que Jairo Arrieta festejó su conquista como si fuera del Saprissa, de ahí que cuando salió de cambió, recibió una sonora rechifla de la barra manuda que metió bulla en el estadio.
Cinco hombres coordinados y concentrados en marca: Gutiérrez, Acosta, López, Peralta y Ariel, sumados a tres medios con pulmones de acero que dibujaron una faena táctica sacrificada y espectacular: Alonso, Venegas y Matarrita bastaron para limitar al dueño de casa que quedó sentenciado a muerte con el obús de Johan Venegas. El penal del triunfo, como lo escribimos ayer, solo sirvió para quitar un poco de brillo a la clasificación del León a otra semifinal de la Liga de Campeones.

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