Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 5 Febrero, 2015

El pasado jueves y consecuencia de la firma de varios futbolistas costarricenses en la liga española, hicimos mención del fichaje de Juan Ulloa para jugar a finales de los años 50 o principios de los 60 con el Betis o el Zaragoza, no recordábamos el club.
Fanáticos del fútbol del ariete manudo y conocedores de su polémica personalidad que le valió el calificativo de “Loco”, cuando lo firmaron sentimos que se podían dar dos situaciones: que triunfaría por sus innatas cualidades de goleador, o que regresaría a casa “por cualquier vara”.
A raíz de nuestra Nota, recibimos una aclaración del señor Rónald Rivera que dice lo siguiente:
“Gaetano, me permito corregirlo en su versión de las posibles razones del prematuro regreso de Juan Ulloa de España.
Ulloa era novio, y estaba profundamente enamorado de una muchacha llamada Flor Soto, hija de don Luis Soto, quien era socio en negocios de ganado con mi padre.
Estando Ulloa en España su novia enfermó gravemente de leucemia, razón por la que decidió regresar contra la opinión de todos. Juan la pudo acompañar en sus últimos días de vida y estar en su entierro. Aunque podía haber regresado, él estaba devastado y se quedó en suelo patrio. Creo que después de eso se fue a México. Recuerdo esta versión porque fue contada por mi padre en varias oportunidades.
Como puede ver, el Loco Ulloa no se regresó por cualquier vara”.
Le agradecemos a don Rónald su comentario y desde luego que evento tan familiar, lamentable y privado no trascendió en su oportunidad.
Variando de tema y en nuestro afán de intercambiar opiniones con nuestros lectores, el amigo Hugo Castro nos sugiere una forma de jugar un campeonato bien diferente.
Dice Hugo: “La idea que tengo con respecto al torneo es que se saque un promedio de puntos del primer lugar de los últimos tres campeonatos y el equipo que llegue a esa cifra es campeón automáticamente; si ningún equipo lo logra, se clasifican los primeros cuatro lugares a una cuadrangular como hoy en día”.
Aunque Castro no lo indica en su comentario, suponemos que hace referencia a un campeonato largo, de dos vueltas todos contra todos y no a dos torneos cortos como se estila en la actualidad. Es sugerente la idea, porque una vez conocido el puntaje que se exige para campeonizar automáticamente, el desarrollo del torneo se llenaría de picantes condimentos.

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Jugadores lucharían por un objetivo claro y definido de antemano