Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 21 Junio, 2014

¡Sueño y milagro!
Los sueños se construyen; los milagros se producen.
Jorge Luis Pinto construyó el sueño; sus discípulos produjeron el milagro.
Victoria monumental en Brasil; la más grande por el evento y las credenciales del adversario en toda la historia del fútbol costarricense.
Supera lo de Italia 90 en tanto se comparan las biografías futboleras de suecos e italianos, estos con cuatro coronas mundiales en sus vitrinas.
¡Juego perfecto de Costa Rica!
27 batearon, 27 se fueron, nadie pisó la primera almohadilla.
Cero errores.
Pitcher ganador: Jorge Luis Pinto
Pitcher perdedor: Cesare Prandelli
¡Qué partidazo; qué locura; qué alegría; qué pasión!
La Cenicienta se sacudió de sus cenizas, se uniformó dorada y ahora los que huelen a muerto son otros, a punto de ingresar a las cámaras de incineración.
Costa Rica revolucionó el planeta fútbol; somos tapa y portada de todo el universo; ni miles de diplomáticos, ni centenas de discursos en las Naciones Unidas han hecho más por la Patria, que estos 11 soldados y sus compañeros reservistas uniformados de futbolistas, que arrodillaron con un exquisito fútbol a dos excampeones del mundo: Uruguay e Italia, desaparecidos de las canchas brasileñas por el Bonaparte colombiano, el general Pinto, arquitecto de la genial estrategia.
¡Ingrato mi corazón que no me dejó disfrutar de la fiesta!
¿Por qué putas no puedo brincar de alegría, saltar en la silla y tirarme a la calle!
¡Maldito corazón que se vuelca en favor de la sangre y se resiste a gozar el orgasmo de la Patria!
Pero esto a nadie le interesa, lo reseño como acto de honestidad de un periodista deportivo costarricense que ayer quería que ganara Italia, pero que no es ni Mourinho, ni Maradona, carismáticos personajes que no daban ningún chance a la Cenicienta.
Ayer reseñábamos los atributos de los italianos y si no surgieron en el partido por ninguna parte, fue que los 30 juegos que en video dijo ver don Jorge Luis de su rival de turno, le fueron suficientes para planificar la estrategia perfecta que aniquiló a las huestes de Andrea Pirlo, cuyos lanzamientos de fama universal a las espaldas de las retaguardias rivales, murieron en la trampa del fuera de lugar, siguiendo Gamboa, Duarte, Pipo y Junior las indicaciones del General.
Ya Balotelli, supuesto analfabeta conoció a Keylor Navas; el mundo del fútbol se rinde ante el juego costarricense y Tano está feliz, porque ahora, con “la roja”, sí se puede tirar a la calle.

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