Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 7 Junio, 2014

Escribo estas líneas pocas horas antes del juego entre Costa Rica e Irlanda en Filadelfia.
La mayoría de los periodistas deportivos costarricenses, supongo yo, no siguen los campeonatos nacionales de fútbol de Japón e Irlanda, de manera que al tratar de analizar las virtudes que reúnen estos seleccionados, se nos ocurre decir que los japoneses son muy rápidos y los irlandeses son muy potentes.
Pareciera que con este par de conceptos alcanza para tratar de comentar las características de los rivales que foguearon a la Selección Nacional antes de viajar al Mundial en Brasil.
Ya nos dimos cuenta a un precio muy alto, de los estragos que causó la velocidad de los nipones en la retaguardia del seleccionado nacional. No sé qué habrá sucedido anoche con la potencia de los irlandeses. Ojalá la hayamos podido controlar.
Leyendo las declaraciones de Jorge Luis Pinto, ya en frío, 48 horas después de la caída de sus pupilos ante los asiáticos, nos quedó la impresión de que el colombiano no quería enfrentar a Japón en Brasil, ni tampoco en partidos de preparación. Temía que la velocidad de los nipones les podía hacer mucho daño a sus discípulos, evento que se dio.
¿Quién entonces, le atravesó Japón a Costa Rica como fogueo? ¿La Federación de Fútbol o la Comisión de Selecciones Nacionales?
Los periodistas que dan cobertura a la Selección Nacional y son asiduos habitantes del Proyecto Gol, afirman que las relaciones entre Pinto y Eduardo Li tienen el mismo sabor de una leche agria. Son frías y distantes y apenas respetan el protocolo. De ser cierto este rumor, se podría especular que ese partido de fogueo contra Japón se le pudo haber impuesto al técnico de Costa Rica y que lo aceptó, básicamente por lo complicado que le resulta a la Selección Nacional amarrar juegos de preparación, por razones que ya se han comentado oportunamente.
En todo caso ya el partido se terminó, Japón lo ganó y el daño está hecho; si anoche se pudo derrotar a Irlanda se pueden entonces entrelazar situaciones de los dos partidos y sacar lo positivo de ambos.
Las victorias son bienvenidas, pero en ocasiones se aprende más en las derrotas; se terminaron los fogueos y viene el Mundial. Uruguay es el siguiente rival a vencer; en los previos se van a revivir las acciones del repechaje; el gol de cabeza de Diego Lugano que nos hincó en el Estadio Nacional y lo que pudo haber sido y no fue en el mítico Centenario.

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