Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 22 Mayo, 2014

Eso de que Alajuelense solo hiciera tres remates a marco en los dos juegos de la final tiene sus bemoles.
Me parece que el responsable directo de ese naufragio de la artillería eriza fue Ronald González, que supongo (y reitero), solo supongo, se cansó de analizar videos, quizá al lado de Randall Row, José Francisco Porras y Jeaustin Campos, o puede que en solitario, para apuntar, estudiar y después contrarrestar los flancos de ataque de los discípulos del Machillo.
Recuerden que el técnico de la Liga presentó dos formaciones distintas en cada uno de los partidos de la final, sobre todo con variantes en la cintura: en el Morera Soto jugaron Osvaldo Rodríguez, Allen Guevara, Ariel Rodríguez y Johan Venegas como titulares, pero desaparecieron en Tibás los dos primeros que dieron paso a Luis Miguel Valle y Juan Gabriel Guzmán.
Conociendo las funciones tácticas de cada uno de estos futbolistas, es fácil deducir qué intenciones tenía el entrenador del Alajuelense para cada uno de los partidos. Osvaldo y “Cusuco” son generadores de ataque; Guzmán y Valle representan marca y recuperación.
En todo caso, ni con uno, ni con otro plantel, el Alajuelense fue capaz de generar fútbol ofensivo y se limitó mucho más con la temprana y publicitada expulsión de Jonathan McDonald.
Si nos adentramos en las razones tácticas para que el ataque del Alajuelense desapareciera del mapa en las finales, cualquier ruta que escojamos nos va a conducir a una sola meta: Ronald González.
El cuerpo técnico del Saprissa fue el principal responsable de que Danny Carvajal, sustituto emergente de Luis Ernesto Michel disfrutara de 190 minutos de vacaciones, en lo que se suponía sería una tormenta de rayos rojinegros cayendo sobre su portería.
Los argumentos más comunes del ataque Alajuelense, que van desde los despejes largos de sus defensores en busca de la explosividad y potencia física de Jerry Palacios; el jugar al error del adversario, uno de los guiones predilectos del Machillo y las asociaciones por los costados entre Sancho, Guevara y Alonso o López, Venegas y McDonald desaparecieron como por encanto. Solo que ese encanto fue la planificación ordenada por el “Carasucia” para mutilar todas las alas de vuelo de los discípulos del Macho.
Ahora, no por esta final específica, sino por la generosa propuesta de fútbol que presentó el Saprissa durante la temporada, el director técnico del campeonato no puede ser otro que Ronald González.

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