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Jueves, 27 de enero de 2022



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Martes 25 febrero, 2014

Gaetano Pandolfo

En nuestra Nota del pasado sábado, escrita 24 horas antes del clásico, comentamos lo siguiente.

“No sé si los seguidores del Alajuelense, han notado como la Liga juega partidos de forma arrolladora que hacen muy felices a sus fieles, otros a puro cálculo, otros demasiado tácticos, algunos conservadores y resultadistas.

Desde luego que en todo esto tiene que ver el rival, pero del Alajuelense que despachó sobrado a Santos y Belén, al que no inquietó lo más mínimo al Cartaginés hay diferencia y estos son precisamente los sobresaltos de los que hablamos.

Es que una cosa es ser un equipo irregular, que igual gana, empata y pierde a un equipo de sobresaltos, que normalmente juega bien pero con resultados distintos.

De manera que visualizar a una Liga volando y goleando a santistas y belemitas, a otra calculadora, huraña y pasiva, conforme con sostener un empate en blanco ante el Cartaginés no fue sorpresa.

Entonces: ¿Cuál Alajuelense se presentará ante Saprissa?

¿La alegre o la triste?”.

Esto fue lo que escribimos y ya ustedes vieron lo que sucedió. ¿cuál Alajuelense se presentó ante el Saprissa?

La triste.

¿Fue sorpresa su calculada presentación?

En absoluto, al menos para nosotros.

Nos llueven comentarios en el correo de seguidores manudos bravísimos por el papel de su equipo y las decisiones de Óscar Ramírez.

Leonel Fonseca, Wallace Coover y Roberto Merino reclaman las decisiones tácticas del Machillo, un libreto que suena repetido y viejo porque las argumentaciones de los aficionados liguistas, pegan —y algunos de ellos hasta lo reconocen—, con las conquistas de Ramírez.

¿Que por qué dejó cuatro delanteros en la banca?

¿Que por qué solo un atacante?

¿Que por qué no juegan Kenneth García y Álvaro Sánchez?

Y otras interrogantes más sobre el manejo del equipo de parte de su entrenador.

Se me ocurre agregar que en mis 45 años de carrera profesional, pocas veces me he topado con un director técnico tan enigmático como Óscar Ramírez. Las decisiones que toma para alinear a su equipo, para hacer de sus jugadores estelares o reservistas, protagonistas o meros observadores son muy difíciles de descifrar.

Lo que sí fue cierto es que Ronald González le pagó a Óscar Ramírez en el clásico, con la misma moneda que el Machillo le canceló el título a Marvin Solano, por cierto, el único técnico que pone a sus discípulos a jugar fútbol alegre y vistoso.


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