Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 4 Noviembre, 2013

Esto de los insultos, los nuevos reglamentos, las sanciones, tiene sus bemoles.
No recordamos en 40 años de periodismo deportivo, que se haya suspendido un partido en ninguna parte del mundo, porque desde las gradas, miles de gargantas anónimas y enfurecidas, le gritan al silbatero de turno: árbitro hijoep... cien veces.
A los árbitro les recuerdan a sus seres queridos en todas las disciplinas deportivas y en todos los escenarios del planeta y no se suspenden los partidos, si el asunto no pasa a más.
La rayería de insultos no cesa, los silbateros ponen oídos sordos a la masa, pachuca, indecente y vociferante y el juego termina por los cauces normales.
Ahora, si de los insultos verbales se pasa a otra cosa, como invasión de cancha y agresión, desde luego que esto sí ha tenido consecuencias en el mismo lugar de los hechos.
Pero por los lamentables hijueputazos a los árbitros no se suspenden los partidos.
Tampoco recordamos, por citar un solo caso que es de años y demasiado reiterativo, que al Saprissa le hayan suspendido un partido, cuando su barra brava grita al portero del equipo contrario que no lo es... “que es una puta de cabaret”.
“No sos portero; sos una puta de cabaret”, le gritan los desaforados, instalados detrás del marco donde reside la Ultra.
Tampoco aprecio absolutamente ninguna diferencia entre gritarle... “perra hijuep” a un futbolista de color blanco, que “mono hijuep” a un futbolista de color negro.
Desde luego que existe un trasfondo, que la agresión verbal al deportista negro tiene un sentido distinto a la dirigida al deportista blanco, pero literalmente y para efectos de una eventual sanción, el insulto es absolutamente idéntico.
No se puede aplicar un reglamento ni una sanción diferente y menos aplicarla en un caso y desestimarla en otro, por el color de piel del atleta, de manera que estamos frente a un tema sumamente delicado y de muy difícil resolución.
La FIFA hace esfuerzos planetarios; a nivel local la Federación ha tomado medidas; la UNAFUT insiste en adecentar los espectáculos, pero no es deteniendo los juegos como se va a solucionar el problema.
Habrá que reforzar y dar herramientas a los comisionados de cada partido, para que la responsabilidad de acción no recaiga en el cuerpo arbitral.
Repito: si yo soy futbolista y me gritan: perra hijo de p... tengo derecho a sentirme agredido y pedirle al juez que suspenda el partido. ¿O no?

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