Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 21 Diciembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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Recordemos las justificaciones de la delegación costarricense que viajó al mundial en Alemania.
Con tres derrotas a cuestas ante Alemania, Ecuador y Polonia, desde el jefe de la delegación, hasta el utilero, todos fueron contundentes en que es abismal la diferencia de fútbol que se juega por estos lares y en otras partes del mundo.
Nuestro fútbol no es competitivo; lo dijeron Hermes, Guimaraes, Lonnis, Méndez, Marín y Medford, que estuvo de oyente.
“Cuando llegamos a estas instancias, donde toca enfrentarnos a equipos de primer mundo se nota la diferencia”, agregaron los futbolistas.
Yo diría que no son equipos de primer mundo, sino equipos de verdad, cuyos jugadores saben jugar al fútbol.
Han pasado dos años y la dirigencia de nuestro fútbol no ha movido un dedo para que nuestro fútbol se haga más competitivo y la prueba más contundente fue el primer partido de la final del Torneo de Invierno en que un Saprissa diezmado y caminando liquidó 2-0 al Herediano.
¿Cómo no se dan cuenta y si se dan, cómo no se hace absolutamente nada para ir mejorándolo, de que los futbolistas que después pasan a la Selección Nacional juegan un campeonato completamente falso?
Víctor Cordero aporta un poco de liderazgo; Jervis Drummond algo de velocidad y Gabriel Badilla una pócima de garra y con eso al Saprissa le es más que suficiente para ganar un título caminando.
¿Qué nivel de exigencia, de esfuerzo, de sudor, lágrimas y sangre tuvieron que derramar los futbolistas del Saprissa, base de la Selección Nacional, para ir liquidando rivales de “peso” como Alajuelense y Herediano y enrumbarse a la nueva corona?
Desde luego que Jeaustin Campos habla de jornadas dificilísimas para valorar sus justos logros, pero estas series finales nada más retratan la total y absoluta mediocridad del actual fútbol costarricense.
En la noche del miércoles, pasó más de media hora para que los espectadores nos diéramos cuenta de que Fausto González estaba jugando, cuando se salió en falso a cortar un centro. Se notaba nervioso, pero ni aun así, el Herediano tuvo la capacidad siquiera de hacer un remate directo a marco.
Una confrontación en la que jugadores como Roberth Arias, Mauricio Solís, Junior Díaz, Leo González y Jafet Soto, de pura cepa herediana, tenían que jugarse el partido de su vida, resultaron un fiasco. Ellos, por la historia del club, por el ayuno de títulos, por su propia historia, tenían que “matarse” en la cancha y no se vieron. ¿Cuántos millones de colones cada mes le cuesta a Aquil Alí mantenerlos en su nómina, para que el día clave jueguen así?
Por eso, cuando Cordero, Jervis y Badilla llegan al Mundial, el rival les pasa por encima, porque vienen de ganar títulos sin esfuerzo y muchos millones de colones sin sudárselos. Las consecuencias todos las conocemos, pero nadie hace nada para solucionarlo.