Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 28 Octubre, 2016

Sería el colmo que a estas alturas del partido, a los jugadores del Alajuelense les diera canillera por presentarse en el Ricardo Saprissa.

Ya están “muy rocos” para esos trotes, de manera que no vienen a cuento las manifestaciones de su técnico Guilherme Farinha de que ninguno de sus discípulos se va a arrugar en Tibás.

¡Solo eso faltaba, que les diera temblorera!

En esta nueva edición del clásico, como siempre sobregirado en cuanto a la trama de su puesta en escena, el más interesado de lo que pueda suceder es el Herediano. Saprissa se juega el primer lugar de la clasificación, pero el Team también.

El campeón nacional necesita un empujón de los manudos para retomar la cúspide del Invierno, siempre y cuando los discípulos de Hernán Medford despachen a San Carlos a pesar de la conspiración de la KGB y la CIA, dispuestas a que el Team no sea bicampeón nacional al lado de San Nicolás en Navidad.

Entonces, en el clásico está en juego el primer lugar, pero no entre los rivales, dado que la Liga no tiene vela en el funeral, sino indirectamente entre morados y florenses.

Al derrumbarse el Santos de Johnny Chávez en sus últimos compromisos y ni que decir Limón que se fue de picada, todo indica que la cuadrangular de la segunda fase quedó montada para los cuatro grandes y entre estos se da en el cierre de la primera etapa, ese detalle aritmético interesante de que a Saprissa y Herediano los separa un punto, y al Cartaginés y al Alajuelense, igual. Los dos primeros disputan la cima y los otros dos el tercer lugar.

Estamos notificados que con la nueva forma de jugar la segunda fase del torneo, interesa, vale y tiene significado solo el primer lugar, que le asegura al que lo obtenga la final del campeonato, pero quedar segundo, tercero o cuarto es igual.

Así, el monarca estará ojo al Cristo para ver qué le hace el León al Monstruo; la Liga atenta a no descuidarse para que Santos no le meta un susto a cuatro fechas del cierre, mientras Jeaustin Campos y sus huestes viajan al sur a enfrentar a unos guerreros que guardaron sus flechas en su último compromiso con Carmelita.