Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 18 Octubre, 2017

Marvin lo ganó todo como jugador y técnico

Falleció Marvin Rodríguez, un inmortal de nuestro deporte.
El inicio de la década de 1950, presentaba un vacío en el mediocampo de la Selección Nacional, dado que un par de jóvenes veteranos llegaban al cierre de sus brillantes carreras con la Tricolor: Wedell Jiménez y Elías Valenciano.


Para suerte de nuestro deporte favorito, iniciaban al mismo tiempo las que serían espectaculares trayectorias, Édgar Quesada en el Herediano y Marvin Rodríguez, quien debutaba con el Saprissa en 1951.
Después entró en acción el binomio de Willian Quirós y Juan José Gámez.
Marvin Rodríguez lo ganó todo como jugador, con el inolvidable Saprissa de aquellos años, del que hace pocos días hicimos reseña al comentar el sensible fallecimiento de Giovanni Rodríguez, compañero de conquistas de Marvin.
Fue un mediocampista muy inteligente, pequeño de estatura, más bien regordete, de ahí su mote de “Albóndiga”, de buena marca, técnica exquisita, sentido del espacio y gol.
Tuvo a Tulio Quirós a su lado en la cintura morada y a Alvarito Murillo para la construcción de las ofensivas, que terminaban en la red Herrera, Cuty o Rubén.
Seleccionado nacional infaltable, insustituible, “Chaparrito de oro” en México, empezó su carrera como técnico siendo jugador del Municipal de Guatemala al que campeonizó en su doble función.
Hizo campeón al Saprissa, al Herediano, subcampeón al Cartaginés y en 1986 registró su nombre en una epopeya inolvidable que llevó al Puntarenas a la conquista del título.
Cuatro años después clasificó a la Selección Nacional al Mundial Italia 90, pero un “golpe de Estado” que se dio en la cúspide de la Federación de Fútbol y que le costó la cabeza a su presidente Longino Soto, se trajo también la de don Marvin.
La guillotina cayó injustamente sobre la cabeza del entrenador costarricense que llevó a la Tricolor a su primera cita mundialista.
En aquellos días muy difíciles para Marvin Rodríguez y su familia, nos acercamos mucho al entorno familiar del técnico y fuimos testigos de primera mano de la frustración (nunca resentimiento), que padeció don Marvin por los acontecimientos.
Creció una sólida amistad que se corta hoy con su muerte física, ya que la deportiva no morirá jamás.
Un coleccionador de títulos como Marvin Rodríguez y ese hecho específico de clasificar a Costa Rica a su primera Copa del Mundo, lo convierten en un Inmortal del Deporte. Desde luego que su fotografía engalana la Galería de los Inolvidables.
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