Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 26 Septiembre, 2017

Carmelita le metió el bus al Herediano, para nada

Sentimos que un equipo puede defenderse a ultranza, incluso metiendo el bus en su portería, por circunstancias que se presentan dentro del desarrollo del juego.
Un caso reciente fue el Saprissa-Guadalupe, cuando los guadalupanos se quedaron con un futbolista menos y se atrincheraron a sostener el 0-0. Lamentablemente para ellos, todo el esfuerzo en retaguardia se desplomó en el cierre, con el gol en “Saprihora” de Jonathan Moya.
Diferente esta situación, a la enorme ventaja que le dio Guilherme Farinha a su colega Hernán Medford en el juego sabatino, que finalmente fue ganado por el Herediano 2-0.
El estratega de Carmelita le envió un mensaje a su rival, y lo más grave, a sus jugadores, de que enfrentarían a un equipo muy superior y que la única forma de arrebatarle dos puntos o de amarrar uno, era ordenar una retaguardia repleta de piernas.
Carmelita no desafió al campeón nacional; le entregó la mitad de la cancha y con un claro 5-4-1, se arrinconó en su parcela, metió el bus del barrio carmelita y se dispuso a soportar el vendaval, el huracán, la ofensiva que se le vendría encima, hasta ver donde alcanzaba.
Se presentó entonces el juego del gato rojiamarillo contra el ratón verdolaga y lógicamente que tanto arañó y mordió el felino al ratón, que terminó por tragárselo en el minuto 68. Rato después lo liquidó.
Cualquiera entiende y comprende que Herediano es un equipo superior, no solo a Carmelita, sino al resto de los equipos que juegan el Apertura, pero mostrarle tanto respeto y temor a la hora de enfrentarlo no es un buen comportamiento de un estratega.
Nos extraña de don Guilherme, un técnico que con el mismo Carmelita ha enfrentado cara a cara y de tú a tú a todos los grandes de nuestro campeonato.
Encerrársele al Herediano no es un buen negocio, porque la nómina de Medford está llena de opciones para abrir las bóvedas y los candados más cerrados. “El Pelícano” halló las llaves con los ingresos de José Sánchez, Luis Ángel Landín y José Guillermo Ortiz, aunque la apertura de la caja fuerte haya llegado por el autogol de Esteban Marín, mera circunstancia de una confrontación jugada 90 minutos en solo una mitad de la cancha.
No se le debe mostrar tanto miedo o respeto al rival de turno, aunque sea el monarca. La pura verdad que mejor perder jugándole “taco a taco”, que caer tras enviar telegramas de debilitamiento apenas empezada la contienda.
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