Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 17 Agosto, 2017

Santos recoge la cosecha de una buena siembra

El papel aguanta lo que le escriban y puedo repasar varias Notas, cuando el Santos jugaba bien al fútbol pero no les ganaba a los grandes y tampoco se clasificaba a la fase siguiente, en que reseñábamos cómo del medio campo hacia la zona ofensiva, los guapileños mostraban un fútbol creativo y de respeto al espectáculo.
Santos jugaba muy bonito, pero sucumbía ante los tradicionales y no le alcanzaba para meterse en la fase en que se disputa el título. Lógicamente que no llegar a la cima le impedía la proyección internacional al equipo.
Esto de ver a los guapileños jugar muy bien al fútbol, dio inicio cuando regresó al equipo Osvaldo Rodríguez, descartado por algún “genio” del fútbol en el Alajuelense.
El “Pato” se juntó en la medular guapileña entre otros con Wilmer Azofeifa, Kenny Cunninghan, Edder Solórzano y Reimond Salas, todos futbolistas técnicos y de buen toque de pelota, de esos a los que el balón no les quema, sino que gustan de asegurar la acción, empujados en los flancos por laterales veloces y de tinte ofensivo como en su momento Jhamir Ordain, hoy Ian Smith, Marvin Obando, Michael Barquero y Rigoberto Jiménez.
Johnny Chaves insistió con sus discípulos que cuando se ataca, el balón hay que cuidarlo, hay que pasarlo, hay que levantar la mirada y no centrar a lo que salga y dada la poca vistosidad de nuestros campeonatos, el equipo de Guápiles empezó a destacar.
Adrián de Lemos, Marco Madrigal y ahora Bryan Morales son porteros de buen nivel, que han defendido la puerta guapileña y en zona de retaguardia, el capitán Edder Monguío y José Garro son murallas en la estrategia de Chaves. El técnico fortaleció el centro de la zaga trasladando a Juan Diego Madrigal de los carriles al centro, donde también aporta Pablo Arboine.
Quizá Santos sembraba un buen fútbol pero no recogía cosecha, cuando jugaba con el fin prioritario en ataque en cerrar la acción con Cristian Lagos. El equipo jugaba para Lagos, pero esto cambió radicalmente cuando surgieron en ofensiva atacantes con perfil diferente al del eterno goleador guapileño y entonces, el mismo Salas, Leonardo Adams, Kenneth Dixon y ahora Starling Matarrita le han dado a la ofensiva santista otro rostro más picante, vertical y veloz, receptor precisamente de la seguridad que tiene el medio campo para mover la pelota.
Santos es un equipo bien dirigido y muy completo.

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