Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 28 Julio, 2017

A la Selección Nacional le urgen ajustes tácticos

En el béisbol de las Grandes Ligas se utiliza muchísimo el término “ajustes”.
Los lanzadores hacen ajustes para perfeccionar sus lanzamientos y los bateadores igual los hacen para mejorar sus promedios de bateo.
Gracias a esos ajustes, decenas de beisbolistas que tuvieron temporadas grises, se convierten en estrellas en la campaña siguiente.
Pues bien, a la Selección Nacional que entrena Óscar Ramírez, le urgen ajustes porque a muy pocos costarricenses les gusta como juega.
¡A mí tampoco!
Lo que sucede y lo hemos escrito a menudo, es que nosotros estamos con el cuerpo técnico de la Selección y respaldamos el trabajo del “Macho”, a pesar de que no nos agrada como juega el equipo. No nos pasa por la mente ni por un segundo la posibilidad de destituirlo y mucho menos promover su destierro desde nuestro espacio.
Pero sí respaldamos a directores técnicos y otros analistas, que están conscientes de que la Selección Nacional puede y debe jugar mejor al fútbol.
Entonces, nos parece que ese trabajo debe ser coordinado antes de que se reanude la Hexagonal, por la Comisión Técnica de la Tricolor, un grupo del que desconocemos su integración pero sabemos que existe y que Alfredo “Chatillo” Piedra es uno de sus integrantes.
A la Selección Nacional le faltan ajustes y básicamente esa mejoría que necesita con urgencia se centra en reforzar su línea delantera.
El cuerpo técnico de la Tricolor formado por Ramírez, Marín y Larrea no puede ignorar que la afición, otros entrenadores y un sector grande de la prensa deportiva ya se cansó, se frustró y se “hartó” de ver al equipo atacando con un solo delantero. Óscar Ramírez puede continuar en la Hexagonal con su forma tan particular de jugar al fútbol, con ese 5-4-1 resultadista, pero está obligado a convertir ese “uno” en ataque, mínimo en un “dos”, porque si no, y se lo decimos a corazón abierto, le van a cortar la “jupa”. Tendrá que hallar la fórmula para ponerle a Marco Ureña otro atacante a su lado, adelantando filas para que Bolaños, Ruiz, Venegas, Ramírez, Borges y los laterales, se conviertan en asiduos visitantes del área rival y no en férreos custodios de marcadores cerrados que tanto les desagradan a los aficionados.
Si Óscar Ramírez no se pellizca, le pueden repetir la receta que se tragó Marvin Rodríguez antes de Italia 90, porque la presión aumenta y sería estúpido de parte del cuerpo técnico ignorarlo.
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