Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 22 Julio, 2017

El nombramiento de Joel Aguilar alborotó el ambiente

De un momento a otro el entorno del juego entre las selecciones de Costa Rica y Estados Unidos se llenó de morbo, al darse la noticia de que el árbitro salvadoreño, Joel Aguilar Chicas, el “hombre de la nieve”, pitará el encuentro.
El chico de Denver, el que sin querer queriendo como decía “El Chavo”, catapultó una insurrección de la Tricolor después de aquella injusticia, ha vuelto a ser escogido por la Comisión de Arbitraje de la zona, para pitar esta noche el decisivo encuentro de semifinales Copa Oro.
Y decimos que ha vuelto a ser escogido, porque Aguilar pitó el duelo entre las selecciones de Honduras y Costa Rica en San Pedro, Sula, por la hexagonal eliminatoria mundialista, partido que terminó empatado 1-1 y donde el salvadoreño tuvo una impecable actuación.
Esa noche, Joel les tapó la boca a miles de costarricenses, pues recordamos acciones apretadas incluso dentro del área tica, en que bien pudo señalar alguna falta de penal, para continuar con su cadena de yerros arbitrales que nos perjudican. A don Joel no se lo tragó el ambiente caliente y hostil de la fanaticada catracha, todo lo contrario a su pobre trabajo en el juego de la nieve, donde sí se lo comió el frío entorno y permitió que continuara un partido que debió suspenderse, tras supuestamente recibir órdenes superiores.
Un minuto después de la vergüenza en Denver, la Selección Nacional empezó su ruta exitosa que culminó con el pasaporte a los cuartos de final del Mundial en Brasil.
Digamos que “la suciedad” de Aguilar, unió a la tropa futbolera costarricense y la convirtió en la sensación del mundial brasileño.
Ahora, apenas se supo la noticia de este nombramiento, los costarricenses en su mayoría, de nuevo pegaron el grito en el cielo y hasta pidieron la cabeza de Rodolfo Villalobos, presidente de la “Casa de los Sustos” por permitir este “sustazo”.
Nosotros en cambio estamos tranquilos; creemos en la honestidad del juez cuscatleco a pesar de su yerro monumental en Denver, quizá en la noche más lamentable de su carrera.
No podemos dar por perdido un partido que no se ha jugado, solo por el nombre del silbatero escogido para pitarlo. Esta noche en Arlington, que cada quien se dedique a lo suyo, los futbolistas a jugar y Aguilar Chicas a pitar, que gane el mejor y que sean los jugadores y no el juez, quienes definan el resultado final del encuentro.

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