Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 17 Julio, 2017

Hemos llenado de basura el entorno de nuestra Selección

Brasil 14 dejó el parámetro demasiado alto.
Jorge Luis Pinto no es Óscar Ramírez, ni la base de aquella histórica Selección Nacional juega hoy al fútbol de la misma forma y con la misma calidad.
Académicamente, el colombiano está mejor preparado que nuestro compatriota para enseñar el juego del fútbol. Sin embargo, sus conocimientos no alcanzan para darle brillo al fútbol de Honduras, que pasa apuros y penurias en cada competencia en la que interviene.
Todo lo contrario, el estratega criollo aferrado a un sistema de juego prudente, calculado, ordenado y de escaso riesgo, llenó de títulos las vitrinas de Liga Deportiva Alajuelense y está a un paso de clasificar a la Tricolor a Rusia 18.
Después de un largo trecho en que Ramírez y sus discípulos, la mayoría también de don Jorge Luis en Brasil 14, salieron de excursión a México y a Honduras a cumplir partidos de la Hexagonal y casi regresan a casa con las manos vacías, lograron pescar un punto en San Pedro Sula, pero enseguida en la Sabana dejaron ir dos unidades ante Panamá y luego doblegaron a duras penas a los trinitenses, lo que llenó de dudas el entorno del grupo.
Entonces se atravesó la Copa Oro y el cuerpo técnico de la Tricolor decidió enfrentarla con el 90% de su formación estelar. Este detalle, combinado con el hecho de que selecciones fuertes como México y Estados Unidos la jugarían con formaciones alternativas, catapultó y proyectó a los ticos como favoritos a obtenerla.
Aquí entraron en acción los fanáticos de nuestro seleccionado y un sector mayoritario de la prensa deportiva, que lanzaron la proclama con ribetes de sentencia bíblica, de que Costa Rica estaba obligada a ganar la Copa de Oro y punto.
Si no se gana es fracaso y como se presentaron un par de juegos en los que la “Sele” no se vio muy bien, pero tampoco tan mal, le cayó al Machillo el peso de la crítica y los cuestionamientos, poco analíticos y sí muy emotivos, que lamentablemente llenaron de dudas e interrogantes, todo lo que está y se mueve a medio metro de su entorno.
Los ticos, sí, nosotros los ticos, nos hemos encargado de decirle a la zona de Concacaf que nuestro director técnico no sirve, que hay que quitarlo y que la Selección Nacional no juega a nada. La contaminamos de negativismo y le lanzamos basura desde las redes sociales, ensuciándola sin necesidad en un evento donde lo mejor del equipo le gana por goleada a lo peor.
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