Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 1 Julio, 2017

La diferencia futbolística de México con el primer mundo es sideral

La prensa deportiva mexicana se le fue encima al técnico colombiano, Juan Carlos Osorio, después de la goleada que le propinó Alemania 4-1 en la semifinal de la Copa Confederaciones, los germanos con un equipo “B” en su alineación y los aztecas con todo su arsenal.
Quienes cuestionan, señalan que hubo errores desde el planteamiento de esta semifinal que difícilmente le van a perdonar al D.T.
El primero y el que dolió más, fue la ausencia de Carlos Vela, primero entre los 11 inicialistas y luego durante los 90 minutos. Y en la crítica no hay solo mexicanos, hay españoles, del Diario Marca, cuestionando la decisión de no usarlo: “Si había alguna mínima posibilidad para los aztecas de sorprender a la versión ‘B’ de Alemania, se esfumó cuando Osorio decidió dejar a Vela en el banquillo. Piedras contra su propio tejado”, decía la nota.
Y sí. Con un partido gris en definición de Javier ‘Chicharito’ Hernández y Jiménez neutralizado, no por el rival sino por la falta de conexión de equipo en ataque, la carta debió ser Vela. Infortunadamente, Osorio prefirió evitar otro 7-0 (como contra Chile en Copa Confederaciones) y prescindió de su talento. Sin él, no hubo chispa creativa.
El otro tema de discusión —acusación— fue el funcionamiento defensivo del equipo. Y en eso sí que tienen razón los críticos. México lució partido entre la defensa y el medio campo y eso fue caldo de cultivo para el veloz y práctico ataque alemán. Algunos creen que la excesiva rotación impide el conocimiento y el funcionamiento óptimo de esos circuitos, que se “aceitan” a base de repeticiones. Pero es el sello de Osorio. No lo va a cambiar.
Otro asunto relevante pasa por el rendimiento individual de los jugadores, un tema en el que pocos mexicanos hacen autocrítica. No fue el día de “Chicharito” pero tampoco de los centrales Moreno y Araujo, siempre superados por la velocidad alemana; ni de los laterales Layún o Alanís o del propio Herrera, otro que quedó sembrado en la mitad. Es evidente que el plan de Osorio, en el papel, pasaba por un funcionamiento óptimo de todos ellos, que no se notó y que esta vez no pudo taparse solo con el amor propio.
México llegó lejos en la Copa Confederaciones a pesar de sus muchas limitaciones. Y pasa por el D.T. pero también por una carencia de figuras que hagan diferencia.
“Somos eficientes para crear oportunidades pero no somos eficaces. Y ellos, entre las muchas cosas buenas que tienen, sobresale la eficacia”, decía Osorio tras la goleada. Y sí. En Concacaf alcanza, pero afuera es un hecho que la distancia con el primer mundo es sideral.

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