Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 7 Junio, 2017

Las cimas alcanzadas por Keylor serán difíciles de imitar

Soy un fanático de la familia, el centro del universo, bastión de la sociedad. Por mantenerla unida haría cualquier cosa.
Keylor Navas no duda un segundo en afirmar que su éxito deportivo se debe al soporte de su familia. Incluso se llevó buena parte de ella para que festejara en Cardiff y luego en el Santiago Bernabéu la conquista de la Champions.


La fiesta que millones de madrileños les ofrecieron a sus campeones fue digna de dioses; Keylor tocó el cielo con sus manos.
Y, aunque los récords y las hazañas están para romperse, será bien difícil que un futbolista costarricense en el futuro pueda alcanzar la gloria excelsa del humilde portero generaleño.
Las luces, los reflectores, el hecho de ser el portero titular del club más mediático del planeta, catapulta al portero de la Selección Nacional a cimas y cúspides bien difíciles de igualar. Keylor Navas es hoy el portero más famoso del mundo y esta credencial pesa y mucho.
Hasta ahora, la fama no ha mareado al deportista costarricense; aferrado a su fe, a sus creencias religiosas, a su espiritualidad, humildad y sobre todo al calor y protección que le ofrece su entorno familiar, Keylor Navas muestra un equilibrio emocional impresionante.
Famoso y millonario tiene a su alcance, con solo estirar uno de sus brazos prodigiosos, uno de los siete pecados capitales al que más sucumben los famosos: la lujuria.
Probablemente, desde el primer día que llegó a la Casa Blanca ha tenido a su alcance y disposición hermosas mujeres dispuestas a compartir con el héroe deportivo, triunfos, fiesta y billetera.
Son miles de miles los deportistas que en el mundo sucumbieron a los cantos de sirena de modelos y trepadoras que destrozaron matrimonios y familias enteras.
Ojalá el sensacional Keylor Navas ponga oídos sordos a las decenas de tentaciones que seguramente tocan a su puerta y que en su ejemplar vida privada triunfen siempre y por goleada los principios y valores que ha mostrado desde su humilde cuna generaleña hasta alcanzar la máxima gloria.
Si Keylor logra mantener a su familia unida y no lo marean el dinero, la fama y el éxito, a la hora del retiro se convertirá en doble ejemplo para el mundo como futbolista y también extraordinario ser humano.
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