Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 29 Marzo, 2017

Caras nuevas cambiaron rostro de la Tricolor

Escribo un par de horas antes del juego entre Honduras y Costa Rica. Me apunté al empate, buen negocio. Triunfar es gula.

Disculpen entonces los tiempos de esta Nota.
Tres rostros nuevos en zona de retaguardia: Kendall Waston, Michael Umaña y Bryan Oviedo.
Me quedé esperando la pregunta a Óscar Ramírez de por qué no jugó el mamulón en el Azteca. Macho no es de los que responden “eso es tema privado de dirección técnica y no tengo que dar explicaciones”. Buena falta que hizo Waston frente a México.
Umaña fue titular en Brasil y es hombre de confianza del técnico. Queda obligado a sincronizar su juego con el Pipo González que ejercerá de líbero, para que el ataque hondureño no los rompa, como lo hizo México en la acción del primer gol del Chicharito.
En el carril izquierdo reaparece Bryan Oviedo, que estamos seguros, se estaba quemando por esta oportunidad que le negaba el buen fútbol de Ronald Matarrita.
Al indiscutible propietario de la franja zurda de nuestra defensa, antes de lesionarse, perderse Brasil 14 y luego la irrupción de Matarrita en su puesto, poca gracia le hacía viajar de Londres a San José a calentar banca. Su profesionalismo y educación impedían la protesta, la rebeldía, pero su rostro al término de cada juego con triunfo nacional, acusaba otros sentimientos.
Bryan sabe que si se juega un partidazo, el puesto volverá ser suyo y le tocará a Ronald ir a sala de espera.
La cintura de la Tricolor se mantiene intacta con los habituales: Borges, Azofeifa, Bolaños y Ruiz y regresó a la estelaridad como solitario atacante Marco Ureña, también con mayor ritmo gracias a que es titular en la MLS.
El escenario estará en llamas, será muy caliente por el entorno, la temperatura y la obligatoriedad de Honduras de reaccionar, resucitar y levantarse tras el espantoso 6-0 que le metieron los bravíos discípulos del arenoso Bruce Arena, aparte de que Jorge Luis Pinto se está jugando el pellejo.
Habrá que evitar goles de madrugada, letales cuando se planifica un resultado en el que un 0-0 conviene y jugar un partido inteligente, que pueda desarrollarse al estilo que le agrada al “Machillo” y no con la obligación de tener que empatarlo o revertirlo, que nunca ha sido buen negocio en la estrategia de nuestro cuerpo técnico. Regresar de Sula con un punto, sería como pescar truchas en el desierto.
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