Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 2 Febrero, 2017

Los egresados de la UCR deberíamos sostener al equipo

El equipo de fútbol de la Universidad de Costa Rica, debería ser financiado y patrocinado por los miles de egresados y graduados de la querida Alma Mater.

De nuevo están rotas las relaciones entre la Rectoría y el club de fútbol, noticia que no es nueva para los que hemos estado de alguna u otra forma relacionados con el equipo, en nuestro caso específico por la profesión.
En una ocasión, que la UCR se debatía en las sombras del descenso, escuché a un funcionario de la Rectoría afirmar: “mejor que descienda; ese equipo solo nos deja pérdidas”.


Hoy, el equipo de la Academia está quebrado técnicamente, la Rectoría cortó el flujo de apoyo económico con razones de peso y como consecuencia del deterioro de las relaciones, los futbolistas no reciben el salario y el cuadro amaneció el pasado lunes en el último lugar de la clasificación general en viaje directo al descenso.
Conocemos personalmente y hemos visto desfilar por el club de fútbol a profesionales que se encargaron de la gerencia del equipo y ninguno pudo lograr que los egresados de la UCR apoyen al club. Una minoría se hace socio y cancela hasta que se aburre, una módica suma cada mes que jamás alcanza.
Es hora de que el equipo de fútbol rompa con la Rectoría y se financie por otros conductos y toca a los graduados y egresados asumir esa responsabilidad. Somos miles de miles los que hemos avanzado en nuestras vidas profesionales gracias a la educación y formación que recibimos en una de las universidades más reconocidas de América. La era tecnológica facilita el aporte mensual voluntario de personas, empresas, políticos, fábricas, exalumnos y decenas de etcéteras que pueden donar de mil colones para arriba y depositar en cuentas bancarias del club de fútbol, obligado este a publicar esas donaciones y rendir cuentas.
Recuerdo que en una ocasión le pregunté al mecenas de Carmelita, don Carlos “Cañón” González cómo hacía para pagarle el salario a un jugador caro como Juan Carlos Arguedas y me respondió: “lo paga el propietario de la botica tal y tal del centro de Alajuela”. Claro que no hay “Cañones” en nuestro fútbol actual, pero sí centenas de “boticarios”, empresarios millonarios, políticos que ascendieron a posiciones relevantes gracias a la educación que recibieron en la UCR y miles de egresados que podrían financiar al equipo si se canaliza responsable y honestamente la contribución.
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