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Viernes, 14 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 06 octubre, 2008


NOTA DE TANO


Si el problema es vehicular, don Guido Sáenz debió oponerse a la edificación de varios condominios que se levantan majestuosos a muy pocos metros de donde se va a construir el nuevo Estadio Nacional.
Junto a Canal 7, cerca de la Nunciatura, detrás del Colegio de Médicos y por El Chicote, se están construyendo torres de ladrillo para que las habiten ciudadanos de clase alta, todos poseedores de varios automóviles por familia.
Esos autos transitarán por La Sabana a todas horas del día; los juegos de fútbol en el Estadio Nacional son los fines de semana, cuando el tránsito de vehículos baja por razones laborales.
Un grupo serio de ingenieros y arquitectos trabaja profesionalmente para solucionar estos detalles una vez construido el estadio. Don Guido ignora el detalle.
Don Guido fue Ministro de Cultura, Juventud y Deportes y nada hizo por el deporte competitivo durante muchísimos años. Respetemos sus gustos y preferencias académicas y culturales, pero no permitamos como nación que su rechazo al deporte en general, impida que Costa Rica construya donde siempre estuvo el Estadio Nacional, el nuevo coliseo.
Cuando don Guido se inmortalizó como creador y gestor de los parques Metropolitano y La Paz, en La Sabana ya estaba construido el Estadio Nacional.
A don Guido nunca le molestó esa mole de cemento e hizo su maravillosa obra con ella adentro. Ahora se va a construir otra en el mismo lugar, con menos metros cuadrados de construcción que la anterior. ¿Cuál es el problema?
¿Por qué tan preocupado don Guido por lo que sucede actualmente en La Sabana y nunca reclamó por el nido de homosexuales que en esas tierras habitó por las noches en los últimos años, tema objeto de diferentes reportajes en los medios de comunicación, con el asesinato de un hombre incluido?
Basta repasar la lista de los nueve ciudadanos costarricenses que presentaron el “salacuartazo”, para, salvo uno de ellos, comprobar que están alejados del deporte.
Hay entre ellos un nombre y un hombre que llenó de derrotas al deporte universitario, cuando desde su función rectora eliminó las becas deportivas en la UCR.
Repasamos la lista y notamos que firman algunos vecinos de La Sabana. Ellos, con tal de que no les estacionen un vehículo al lado de las cocheras de sus lujosas residencias, se oponen a que los costarricenses, incluyendo sus hijos y nietos cuenten con un estadio de características universales.
A don Guido cuesta creerle que él sí anhela un Estadio Nacional nuevo, pero no ahí. Si así fuera, los hubiera planificado en su larga gestión como Ministro de Deportes, sobre todo que a don Guido, nadie le dice que no.
Don Guido sabe que no se puede construir un estadio nacional en otro lugar. ¿Acaso ignora el calvario de medio siglo de la ampliación de la avenida segunda?
Esto es un asunto político; de ego maltrecho y nada más.
Toca a los costarricenses, como país, defender la obra.

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