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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 12 julio, 2008


NOTA DE TANO


A las personas comunes y silvestres que piden citas en los Ebais, retiran del Seguro Social los medicamentos familiares y solo por razones de emergencia, en ocasiones contra el tiempo y la urgencia de un rápida atención personal o familiar acuden a algún especialista, les causa envidia y no precisamente de la sana, las atenciones médicas de pretemporada a nuestros “profesionales” futbolistas.
Y escribo profesionales entrecomillado, porque nuestros futbolistas de elite son profesionales en casi todo, solo que desgraciadamente para nuestro pueblo futbolero, ese casi, el que les falta para ser profesionales completos, es jugar bien al fútbol.
¿Cuántos miles de miles de compatriotas, de la primera, segunda, tercera y cuarta edad, si es que se llega a ella, desearían contar con las facilidades que les prestan a nuestros jugadores para que lleven a cabo gratuitamente sus chequeos médicos?
Es realmente impresionante el profesionalismo de casi todos los clubes de nuestra primera división en este renglón específico. En lo personal se me caen las babas de envidia, cuando miro las fotografías de los 25 futbolistas que les empataron a los albañiles de Granada, en sus chequeos médicos.
Desde el copete hasta la uña del dedo gordo del pie, nuestros millonarios jugadores de la Selección Nacional y de los “grandes” clubes del fútbol nacional, se someten (sin pagar un centavo) a todos los exámenes de salud habidos y por haber: sangre, corazón, pulmones, heces, orina, garganta, hígado, resistencia, pierna, músculo, dientes, fuerza, anemia, presión.
Doctores especialistas en cada rama los revisan; pasan horas de horas en piscinas y saunas, entre ortopedistas, nutricionistas, sicólogos deportivos, mientras los misceláneos de los clubes les alistan los pasaportes para las salidas al exterior a foguearse antes del “durísimo y competitivo campeonato”.
México, Argentina, Cuba, Centroamérica, Estados Unidos los esperan para soltar piernas. En sus residencias quedan a la espera los autos de marca; al menos por estos días de citas médicas, se han apartado de la noche y de la fiesta, a la que acudirán de nuevo apenas se inicie la competencia.
¡Son una casta!
Una casta privilegiada que lamentablemente poco responde a la hora buena.
Profesionales en casi todo; en salarios, en fichajes, en premios, en chineos, en atenciones y a la hora de la verdad, cuando tienen que demostrar como todos los profesionales de todas las ramas del saber, que se merecen el trato y las regalías que reciben, no son capaces de hilvanar tres pases seguidos en un terreno de juego, salvo contadísimas excepciones.
Cuando a un campesino tico le dan una cita para que se revise el corazón a más de un año plazo y miro a estos privilegiados gozar de tanta buenaventura, ratifico mi idea de que algunos se equivocaron en el fútbol de Costa Rica después de Italia 90.

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