Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 9 Julio, 2008

NOTA DE TANO


Una de las vivencias más plenas de mi carrera deportiva se dio cuando el técnico uruguayo, Héctor “Pichón” Núñez me invitó a compartir por dos semanas con el Valencia de España.
Lo habían nombrado entrenador del equipo “che” y desde luego llevó a trabajar con él a su yunta, el preparador físico Sergio Tejera.
Ambos fueron despedidos como cuerpo técnico de Costa Rica, cuando la Selección Nacional perdió un partido que tenía ganado en el Estadio Nacional contra Honduras en una eliminatoria mundialista.
Costa Rica en la cita previa de la eliminatoria, había perdido 1-0 en Panamá, pero luego se goleó a los canaleros en nuestro país metiéndoles cinco goles para salvar el primer escollo de la eliminatoria.
Antes de jugar en Panamá, la Selección Nacional hizo una extensa gira de fogueo por América del Sur, presentándose en Chile, Uruguay y Ecuador, gira a la que dimos cobertura y la que nos permitió acercarnos profesionalmente al trabajo de este binomio uruguayo.
Pagué de mi bolsa el pasaje aéreo y arribé al aeropuerto de Valencia, donde me esperaba uno de los asistentes técnicos del “Pichón”, Mario Kempes “El Matador”, hoy comentarista de ESPN.
He escrito en otras oportunidades que Kempes fue mi chofer desde el aeropuerto hasta la ciudad deportiva de Paterna, de manera que cuando llegué, Núñez y Tejera estaban en pleno trabajo.
A don Héctor le gusta vivir en hoteles y estaba hospedado en un céntrico hotel valenciano, pero Sergio alquilaba un departamento cercano al Estadio Mestalla donde me hospedé. En semana y media pude ver al Valencia en tres partidos de liga, incluyendo uno en Madrid contra el Rayo Vallecano y muchas sesiones de entrenamiento.
Entonces, como dicen por ahí: ¡a lo que vinimos!
Tengo la certeza, aunque reconozco que jamás estuve en un entrenamiento de la Selección Nacional desde que Hernán Medford fue nombrado como técnico, que la forma de trabajo del binomio Núñez-Tejera, con el que formaron Medford y Marcelo Tulbovitz, se pudo asemejar en una específica situación.
Tejera y Tulbovitz, por cierto los dos uruguayos, tenían y tienen hambre de fútbol; viven del fútbol; lo necesitan para sobrevivir; la preparación física es su profesión y se entregan a ella y a su trabajo con pasión.
Para don Héctor y Hernán, el fútbol ahora no es prioritario; los dos hicieron millones jugándolo (Núñez tiene apartamentos en La Castellana y hoteles en Punta del Este y Montevideo), de manera que NO NECESITAN del fútbol para vivir como reyes, y eso trajo como lógica consecuencia, el despido de Núñez como técnico del Valencia y el de Medford por aquí. Fui testigo de primera mano como Tejera quiso meterle a Núñez la pasión por su trabajo sin lograrlo y nos dicen que situación similar se dio en la relación entre Marcelo y Hernán.

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