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Viernes 13 Junio, 2008

NOTA DE TANO

España debería estar llena de entrenadores costarricenses.
Cada vez que un equipo despide a un director técnico nacional, lo engolosina con cursos de capacitación en España.
Yo no sé por qué tiene que ser en España; podría ser en Alaska.
En España hace rato deberían estar viviendo, estudiando o ya de regreso “refrescados”, así de memoria y que me acuerde: Toribio Rojas, Juan Blanco, Freddy Kopper, el padre Foster, Leroy Lewis, Rolando Villalobos, Fofi Arias, Alvaro Solano, Miguel Calvo, Javier Delgado, Mauricio Montero, Juan Carlos Arguedas y el último que alista equipaje y va para allá: Luis Diego Arnáez.
Al final de cuentas, ninguno se va; ni para España, ni para Alaska, ni para ninguna parte y los que han ido, como Delgado, Arguedas y otros, lo hacen por su propia cuenta en una corta pasantía casi siempre cancelada por ellos.
Estos viajes a España de nuestros compatriotas dedicados a director técnico, forman parte del folclore costarricense y es lo primero en lo que piensan nuestros dirigentes cuando los despiden.
Repito: ahora es Arnáez el que va para España a “prepararse”; eso le prometió o se lo aseguró la junta directiva del Alajuelense, metida en su interior en un embrollo porque varios directores querían dejar al Flaco a cargo del primer equipo, pero el nuevo jerarca, Jorge Hidalgo, nada que ver. Diego no es santo de su devoción, de manera que para endulzarlo el mismo día en que le comunicaron que no seguiría como técnico del primer equipo, le ofrecieron el viaje a España (¿por qué no a Alaska?), suponemos que en el mismo vuelo y en el mismo avión en que iban a viajar Alvarito, “El Chunche” y Delgado.
Lo primero que tiene que hacer la directiva del Alajuelense es limpiar el vestuario y al primero que deben despedir es a Eliseo Quintanilla; el segundo “Mágico” González del fútbol salvadoreño; genial en la cancha y compulsivo en la cantina.
Si desean ser dirigentes serios, que copien el ejemplo de Sir Alex Ferguson, cuando hace 22 años fue fichado como técnico por el Manchester United y lo primero que hizo al entrar al vestuario fue despedir a varios jugadores, estrellas del primer equipo, que lo tenían inundado en alcohol.
Dos o tres días después de que Saprissa ganó el título, se hizo público que el camerino de la Liga estaba dividido; Arnáez también lo reconoció, de manera que, o se limpia o el problema sigue, así venga Johnny Chávez, o Luis Diego Arnáez salga la próxima semana para España, o para Alaska.
Aquí temen separar a las “estrellas”: Liberia fracasó en el campeonato y despidió a todos los que no jugaron. A los que jugaron y fracasaron los premiaron con un alza de salario. ¿Quién entiende este disparate?
¿Qué culpa tienen los que no jugaron del fracaso?
Bueno, anda un francés por ahí haciendo loco, pero en la directiva de la Liga, entiendo que no hay galos.

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